1. Profesora particular (6): Unos días de vacaciones (parte 4)


    Fecha: 01/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos

    ... grosero conmigo.
    
    Al cabo de poco, digo que estoy cansada y que ya me voy a acostar. La verdad es que me muero de ganas de ir a la habitación y tener sexo con el primero que venga. Lo del bikini de niña y sentirme tan admirada y deseada me ha tenido cachonda todo el día y sólo esperaba que llegara la noche. Incluso por un momento me había pasado por la cabeza montármelo con Jorge y Ángel en los servicios del restaurante. Pero eso sí que no. Se podría haber armado un buen escándalo.
    
    Me quito toda la ropa, también la interior, y me pongo sólo el camisón. Pero entonces pienso que quizá, al que venga, le gustará verme con el bikini que han admirado durante todo el día. Pues va. Veo que todavía está un poco húmedo, pero eso no creo que importe. No me preocupo mucho de que me tape nada. Me miro al espejo y me aseguro que se me vean bien el sexo, los pezones y el ano.
    
    Ojalá venga Leo o incluso Jorge. Son jóvenes y para mí más atractivos y deseables que los mayores. ¿Y si fuera Fernando? Estoy segura de que le ha encantado también verme casi desnuda en la playa. ¡Sería fantástico que viniera mi alumno particular! Pero no creo que se atreva. Ya oigo pasos. Me doy la vuelta hacia la pared, haciendo como que miro un cuadro.
    
    -Esther. Me manda tu madre. ¡Vuelves a llevar el bikini!
    
    -¡Papá!
    
    -Precisamente vengo por lo del bikini.
    
    -¿Es que acaso no te gusta? –intento cubrirme bien por lo menos los pezones y el coño.
    
    -Bueno, no es eso. Es que tienes a tu madre ...
    ... preocupada. Me ha dicho que venga a hablar contigo. Por lo del bikini. A ver, yo tengo mentalidad abierta. Y tu madre también. Pero ella piensa que hoy te pasaste. Que el bikini es de niña. Ella cree que muestras poca personalidad al querer hacer como Bea y exhibirte y eso.
    
    -Ay, no, papá. Vale. Ya está. Lo entiendo.
    
    -Dice que aquí estamos con nuestros amigos y que nos haces quedar mal. Y que… me sabe mal decirlo… bueno, que pareces una buscona, una fresca… una calientabraguetas.
    
    -Papá, que no es eso, de verdad que no. Es en la playa. ¡Y estamos en el siglo XXI!
    
    -No, si yo ya lo sé, pero todo eso, díselo a tu madre.
    
    -Venga, va, papá, que tengo sueño. Dile a mamá que vale, que lo entiendo, y que no me pondré más este bikini ante vosotros ni vuestros amigos. ¿Ya está?
    
    -No te enfades, Esther. Sabes que te quiero. Que te queremos.
    
    -Sí, papá, lo sé. Y yo a vosotros. Venga, va, un besito de buenas noches.
    
    -Buenas noches, bonita.
    
    -Papá, aquí en la habitación sí puedo llevar este bikini, ¿no?
    
    -Sí, claro, hija.
    
    -Vale, pues eso haré, sin salir de la habitación, ¡je, je, je!
    
    Al cabo de unos minutos de irse papá, alguien se acerca. Mi asombro es grande cuando aparece Fernando. Llama a la puerta de la habitación.
    
    -Esther ¿estás ahí?
    
    -Pasa, pasa, Fernando. –me intento tapar algo con las braguitas y el mini sostén para no asustarlo.
    
    -No, no, solo… solo vine a decirte si hoy también vendrías un rato a jugar a las cartas. Ayer lo pasamos bien.
    
    -Pero ...
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