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AMPARO en EL NIDO capítulo 2
Fecha: 02/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: ramonfons, Fuente: TodoRelatos
... se agitaba como un látigo. Antonio hundió la cara entre mis pechos, me mordía, me lamía, me pellizcaba los pezones con los dientes. Lo agarré del pelo, le empujé la cara contra mis tetas. -Las pruebas duran dos minutos. El que ha hecho la prueba elije otra prueba para que yo la haga con quién me diga– terminé de explicar la mecánica del juego. Antonio repasó con la mirada a sus amigos dudando a quién ofrecerle el premio – Yo Ordeno que se la chupes a Juan. De rodillas sobre un cojín me puse frente a Juan, Le miré los huevos peludos y la polla a media asta, oscura y con menos pelos que los huevos. Abrí la boca y fui tragándola hasta topar con los pelos de los huevos. Noté como crecía dentro de mi boca tocándome ya la campanilla. No la saqué ni la toqué hasta que llegó a tener tal tamaño que sentí las primeras arcadas. Retrocedí, la agarré con una mano y jugué con mis babas sobre ella. Ahora con las dos manos comencé a pajearle siendo consciente que sólo disponía de treinta segundos para que me regalara su leche. Todos se acercaron tanto a nosotros que sus pollas empalmadas me rozaban el pelo y la cara. Estuve a punto de comenzar a comérmelas todas pero teníamos que terminar el juego. Abrí la boca y aceleré el ritmo de la felación. Juan comenzó a contraer el vientre y lanzar gemidos. Le escupí al capullo y me lanzó una descarga dentro de la boca, otra en el ojo derecho y me la puse en la boca para seguir pajeándola y jugando con mi lengua en su capullo ...
... dentro de mi boca. Los otros dos no aguantaron. Se acercaron, tiraron de mi tanga como animales, me abrieron de piernas y me metieron dedos en el coño y el culo a la vez. Gruñí, retorciéndome entre sus manos. Mi corrida chorreaba por sus muñecas. Aquello dejó de ser el juego Yo Ordeno para ser YO Soy Un Juguete. Me puse de rodillas en el centro, cuatro pollas rodeándome. Una en la boca, dos en cada mano. Las chupaba con rabia, como si quisiera arrancarles el alma por la punta. Uno me tiró del pelo hacia atrás, me dijo entre dientes: —Traga, puta, traga o te la meto hasta las tripas. Gemí con la boca llena. No podía ni respirar, pero lo bebí todo como una puta sedienta. Movía la lengua, las manos, toda yo vibraba entre sus jadeos. Sabía que pronto me usarían como una muñeca rota. Y lo deseaba. Me dejaron allí, a cuatro patas, jadeando, temblando. La cara, el pelo y el cuerpo chorreados de semen. Entre risas y palmadas, uno me dio un último azote: —Cuando quieras más, toca a la puerta, guarra. Inmóvil, a cuatro patas, respirando como una perra cansada, con las mejillas ardiendo y la piel pegajosa de semen. El parquet brillaba manchado de leche, saliva y mis propios jugos. Me fascinaba verlo así: mi pequeño Nido convertido en una guarida de putas. Me dejé caer de lado, agotada, sintiendo el calor resbalar por mis muslos abiertos. Pasé los dedos por mi cara, recogí los restos que los cabrones me habían regalado y me los llevé a la boca. Me relamí lento, ...