1. Señora de culo fácil


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Anal Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    Indudablemente yo andaba más caliente que nunca y daba las nalgas fácilmente a mis amigos, disfrutando de la complacencia de mi esposo y las facilidades que me daba para que ellos me anduvieran cogiendo.
    
    Mi coquetería se estaba desarrollando al máximo, siempre era un placer salir a la calle con mis minivestidos y saber que los hombres me deseaban, desde luego me lo hacían sentir con sus miradas y sus piropos que me hacían moverme más cadenciosa y lujuriosamente al escuchar sus comentarios sobre mis senos o mis nalgas mostraba yo con mi atrevida forma de vestirme y que mi esposo alentaba siempre.
    
    Desde luego mi putería iba aumentando, tanto que yo misma me empecé a insinuar cuando algún hombre me gustaba, así llego el momento en que conocí a Mario, un arquitecto amigo de mi marido y que estaba de visita en la ciudad. Venía con otros dos tipos, pero ellos no me parecieron tan atractivos como él, aunque no puedo negar que también eran agradables e igualmente bien vestidos.
    
    Recuerdo que desde que nos presentó mi marido, Mario me gustó y me di cuenta que él también me miró con deseo y desde luego eso me encantó, pero no tuvimos mucho tiempo para charlar. Para mi fortuna estábamos en una fiesta de la constructora y Mario siendo amigo de mi esposo, le tocó compartir la mesa con nosotros y para colmo también se sentaron con nosotros dos amigos de Mario, yo no los conocía, pero mi marido sí.
    
    Yo notaba que me miraban los tres insistentemente, pero me hacia la tonta, ...
    ... notaba como se me quedaban mirando a mis tetas sin el menor asomo de discreción, en especial porque no leve esa noche brasier y se me notaban las puntas de mis pezones y se comentaban algo que yo no escuchaba por la música.
    
    Como compartíamos la mesa Mario empezó a platicar conmigo, y en una ida de mi marido al baño no perdió la oportunidad de decirme que me veía bellísima, que yo era la mujer más guapa de la fiesta y que envidiaba la suerte de mi esposo de tener una esposa como yo y que además de bonita estaba yo muy buena; sin más que sonreír le agradecí con coquetería, pero lo mejor vino cuando tuve que levantarme para ir al sanitario; de regreso como las mesas estaban en un jardín, uno de mis tacones se hundió en el césped, Mario me sostuvo para no caer y yo le puse los brazos en sus hombros…
    
    Sentí su cuerpo fornido y sin pensarlo me sentí con ganas de entregarme a él, sé que él se dio cuenta, pero no hizo nada, solo me tomó de la mano para ayudarme a sentarme. Yo desde luego me sentí algo nerviosa al contacto de su mano, pero eso aumentó mi deseo por él, en cada ocasión que podía lo miraba y él a mí… Mientras la fiesta transcurría mi marido, Mario y los otros dos bebían y yo les acompañaba también con una que otra copa, así que no tardé mucho en sentirme un poco mareada y consecuentemente más atrevida.
    
    Como él no se atrevía a lanzarse, en cuanto pude le hice una seña sugestiva para que bailara conmigo sonriéndole muy puta, él estaba al pendiente de mí pues no había ...
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