1. Señora de culo fácil


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Anal Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... preseminal. Sin tardanza me lo metí en la boca y empecé a chapárselo de lo lindo, lo sentí estremecer, y le seguí mamando la verga, pero yo quería que me la metiera; así que sacándomela de la boca le pedí con gran cinismo:
    
    —¡Cógeme papi, quiero sentirte en mis entrañas!… ¡Por favor métemela ya que estoy calientísima pues el pendejo de mi marido no me coge como yo lo deseo!… ¡Anda cógeme ya cabrón, te deseo mucho!…
    
    Me levantó y dándome la vuelta me alzo el vestidito, me puso contra el muro recargada estilo policía y guiando su mástil a mi vagina de un solo golpe me la metió, para luego empezar a bombearme con gran fuerza, haciéndome pujar con su vergota… Así me tuvo un buen rato metiendo y sacando su leño de mi estrecho y ardiente canal, mientras mis jugos le bañaban la tranca pues sentí que me escurría anunciando mi orgasmo. Hasta que me vine como una perra, él me sintió y me dio vuelta, ahora levantándome una pierna me la metió por el frente y se las arregló para sacarme las tetas fácilmente ya que como es mi costumbre ese día no traía sostén y empezar a chapármelas haciéndome gemir de gusto.
    
    Sus embestidas profundas me sacaron de mis casillas, yo lo apretaba contra mí, estando de pie en una sola pierna era algo difícil a pesar de estar recargada contra el muro, pero Mario me mantenía con uno de sus brazos, suspendida de mi otra pierna, sin perder el ritmo de sus deliciosas penetraciones… Lo sentí endurecer y bombearme más aprisa, haciéndome venirme de nuevo y él ...
    ... acompañándome con una abundante eyaculación, toda en el interior de mi panochita que le succionó toda su leche. Yo temblaba de gusto y lo besé en la boca con toda mi lengua, y cuando él me la sacó, sentí escurrir su leche entre los labios de mi ardiente papaya y bajar por mis muslos.
    
    En ese momento recobre la cordura, me limpié el bollo escurrido con un kleenex y acomodándome el vestido me lo bajé ya que lo tenía hasta la cintura al tiempo que cubrí mis tetas, esperaba que no estuviera muy arrugado, por fortuna no fue así. Lo besé de nuevo y le pedí que me diera mis calzones, pero no lo hizo, entonces le supliqué que regresáramos a la fiesta para que mi esposo no se diera cuenta. Dándome una nalgada me pidió que me adelantara y él iría después, así lo hice y al llegar a la mesa donde estaba mi esposo, este ni siquiera se percató de mi llegada pues ya estaba más borracho y seguía charlando con los otros dos hombres.
    
    Me acomodé con discreción solo que al hacerlo sentí que los dos tipos me miraban y me sonreían con complicidad, y creo que sabían lo que yo había hecho con Mario, me senté sonrojada y sentí escurrir de nuevo más leche de mi cueva… Mario llegó poco después y se sentó a la mesa como si nada hubiera pasado, la fiesta seguía y él me veía ahora con una sonrisa de complicidad que de cuando en cuando yo le devolvía. Me pidió bailar de nuevo con él y acepté; estando en sus brazos me pidió que me fuera con él, yo lo deseaba, pero como mi marido estaba allí no sabía qué ...
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