1. Debo embarazar a mamá (14)


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    ... contrario. Sos una diosa.
    
    Después se acomodó a mi lado. Apoyó su cabeza en mi hombro. Nos quedamos un rato así, acariciándonos mutuamente.
    
    —Hace mucho querías esto, ¿no? —me preguntó.
    
    —Sí. ¿Te acordás cuando nos dimos el primer beso? —le pregunté.
    
    —Obvio. Mamá a veces me dice que trate de que no se note mucho que estoy enamorada de vos.
    
    Pensé en Tamara. Me la había cogido hacia apenas unos días. Así que la sabía que su hija sentía cosas por mí, y aún así cogió conmigo. Yo era el menos indicado para juzgarla, pero aún así me sentí molesto.
    
    —Entonces… ¿estás enamorada de mí? —pregunté, alarmado.
    
    —No sé —dijo ella—. A veces pienso que sí. Otras veces creo que es solo una mezcla del cariño que te tengo con la calentura que me generás. Igual, creo que no hago bien en contarte esto. Vos solo querías que te la chupe, y bueno. Ahí está.
    
    Amagó con salirse de la cama, pero yo la detuve.
    
    —No seas boluda —dije, agarrándola de la cintura—. No quería solo un pete. Quería estar con vos, así como estamos ahora. Además… a mí me pasa lo mismo. Siento un enorme cariño por vos, por todo lo que compartimos desde chicos. Y eso se mezcla con el hecho de que me calentás. Es fácil confundir eso con el enamoramiento. Igual, será cuestión de pasar más tiempos como este juntos. Así nos damos cuenta qué es lo que nos pasa.
    
    De repente pensé en mamá. ¿Sería eso lo que me pasaba? ¿Una mezcla de amor de hijo con atracción sexual que se confundía con estar enamorado? Podía ser. ...
    ... Pero eso no cambiaba mucho mi posición. Seguiría siendo muy difícil estar cerca de ella sin recordar cómo me la había cogido cuando era joven, y sin querer cogérmela ahora, en su versión madura.
    
    —¿Estás acá? —preguntó Cecilia, pasando la mano abierta frente a mis ojos, como para comprobar si la veía.
    
    —Sí. Perdoná. Solo estaba pensando en… esto —mentí—. No esperaba que aparecieras a la madrugada. Es como mucha información toda junta.
    
    —Bueno, entonces es mejor que me vaya —dijo ella, riendo.
    
    —Vos no te vas a ningún lado.
    
    La apreté más contra mi cuerpo, y le di un beso en la frente. Acaricié su mejilla con ternura. Mi hija… Saber eso me hacía quererla aún más. Quizás una persona normal usaría ese dato para evitar hacer lo que yo estaba haciendo. Pero a estas alturas me era imposible.
    
    Volví a besarla, esta vez en la mejilla, luego en la nariz, en el ojo. Ella rio, y entonces tomó la iniciativa de comerme la boca. La abracé por la cintura, pero mi mano no tardó en bajar hacia su precioso culo.
    
    La giré despacio, quedando ella boca abajo. La rodeé con mis brazos y la abracé desde atrás, apoyando mi torso desnudo contra su espalda tibia. Ella ladeó la cabeza, dándome acceso a su cuello. Lo lamí con calma, jugando con la punta de la lengua en su clavícula.
    
    Mi mano descendió por su espalda hasta llegar de nuevo a su orto. Cecilia se estremeció, apretando los muslos un momento. Entonces, hice a un lado la tanga. Un instante después, perdí un dedo en su culo.
    
    Se ...
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