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La cajera (III)
Fecha: 04/07/2026, Categorías: No Consentido Autor: Violeta, Fuente: TodoRelatos
... para ir al hotel. Ahora vives muy bien. Eres una puta, pero no haces decenas de clientes al día como al principio. Te recuestas en el asiento y cierras los ojos, no quieres pensar más, pero tus recuerdos se avivan y ves a Marcelo, el hijo del jefe del clan que es tu dueño, está en medio de la habitación. Ese día después del manguerazo te han llevado hasta él y te echan a sus pies. No tienes fuerzas para levantar ni siquiera la mirada. Esperas sobre el frío suelo a que se abalancen sobre ti y te usen sin piedad otro día más. Pero esta vez es distinto. Nadie te toca. Si quieres que pare, solo tienes que hacerme una buena mamada. Entonces sabré que estás lista para trabajar en mi burdeles. Si no continuaremos con el entrenamiento. - te dice Marcelo mientras se saca el pene Te incorporas muy lentamente, y le miras. Casi no tienes fuerzas, le chupas la polla lo mejor que puedes, no es un gran trabajo, y acaba corriéndose sobre tu cara. Te lames los labios y tragas su semen. Haciendo un último esfuerzo, te vuelves a meter su sexo en la boca y lo succionas hasta dejarlo limpio y te desplomas suplicando: Por favor, haz que pare, haré todo lo que tu quieras, pero haz que pare. Y así lo hizo. Ya no hubo más gangbangs. Te tatuaron la mariposa en tu espalda, y Marcelo te aseguró que si le fallabas, volverías a la habitación, donde te fallarían sin compasión día tras día y te mantendrán viva como prometieron a Ramiro. Solo de recordarlo te estremeciste y te juraste que no ...
... volverías a pasar por ello nunca más. Cuidaron de ti hasta que te recuperaste y empezaste a trabajar en un burdel. Enseguida se dieron cuenta de tu potencial, y a los pocos meses ya solo hacías unos pocos servicios diarios muy bien pagados. Un año después empezabas a salir en películas porno y te hiciste famosa. Entonces Marcelo comenzó a llevarte a fiestas privadas con gente muy importante, y observó que te desenvuelves bastante bien además de atraer todas las miradas de los hombres. Le abrías puertas, más que el cine. Te aparto de la pornografía y te uso para sus negocios. Sexo en el ascensor, felaciones bajo la mesa, o sodomizarte en el cuarto de baño. Cosas por el estilo les excitaba a estos ricachones, y tu lo hacías sumisamente y lo más importante, sensualmente, disfrutando con cada uno de ellos. Eso te hacía diferente, les hacías creer que eran únicos y pagaban mucho por sentir esa sensación. Llegas justo a la hora. Es una de tus cualidades. Llamas a la puerta con los nudillos, es la habitación 1806. No te habías dado cuenta, es la fecha del cumpleaños de Bea, la echas tanto de menos que cualquier detalle te recuerda a ella, especialmente en un día como hoy. Pero tienes que concentrarte en el trabajo, sabes que no solo debes caerle bien a esa mujer, sino que tienes que hacerla que se sienta atraída por ti. Nunca te han rechazado y esta no iba a ser la primera vez. Pasa por favor. La puerta está abierta. Abres la puerta lentamente. El perfume te embriaga, es el ...