1. Tres copas


    Fecha: 04/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos

    ... otro, ni dónde quedaba ella en medio de aquel vértigo.
    
    Erik fue quien rompió el hechizo momentáneo con una sonrisa apenas ladeada, la voz algo más grave, casi en un susurro:
    
    —He trabajado muchas veces en esta casa… —dijo, mientras sus dedos rozaban suavemente los de ella—. Y sé dónde no nos encontraría nadie.
    
    Sofía lo miró a los ojos. Había algo pícaro en su expresión, pero también una sinceridad que la desarmaba. La voz de su conciencia asomó otra vez, como una ráfaga, hablándole de cordura, de límites, de lo correcto. Pero la apagó sin violencia, con la misma naturalidad con que una apaga una vela que ya no necesita.
    
    Alargó la mano y entrelazó los dedos con los de Erik. No dijo nada. No hacía falta.
    
    Tiago recogió su chaqueta del respaldo de una silla y los siguió sin una palabra, aunque su mirada reflejaba una mezcla de complicidad y promesa. Avanzaron los tres por un pequeño sendero lateral que salía del jardín principal, entre buganvillas, bambú bajo y lámparas bajas de piedra. El murmullo del mar quedaba más cerca, el aire se volvía más fresco, y la oscuridad les ofrecía un refugio cómplice.
    
    Erik se detuvo junto a una pequeña terraza de madera, oculta tras una celosía y varios arbustos de jazmín. Allí, como un secreto bien guardado, había un pequeño jacuzzi de piedra rodeado de plantas altas y luces cálidas integradas en el suelo. Tiago se agachó y accionó un interruptor casi oculto; en segundos, el agua se iluminó suavemente desde dentro y comenzó a ...
    ... burbujear con un sonido hipnótico, embriagador.
    
    —Suele estar apagado para los invitados —explicó Erik—. Pero hoy… podemos hacer una excepción.
    
    Sofía se quedó mirando el agua, el vapor leve que comenzaba a elevarse, y sintió que algo en su interior se rendía del todo. No había marcha atrás, y tampoco quería buscarla. El momento era tan ajeno a su rutina, tan improbable, que solo podía abrazarlo con todo su cuerpo.
    
    Se giró hacia ellos, con una media sonrisa decidida.
    
    —Entonces hagámosla valer —murmuró. Y dejó que el calor del agua, de las miradas, de las intenciones no dichas, comenzara a envolverlo todo.
    
    Se quedó de pie unos segundos antes de acercarse al jacuzzi. Las burbujas estallaban en la superficie con un sonido que parecía amplificar el silencio alrededor, como si el resto del mundo hubiera quedado en pausa. Sentía el calor del agua llegarle hasta la piel, incluso sin tocarla. Pero no era solo el calor físico lo que la envolvía.
    
    No podía evitar preguntarse cómo había llegado hasta ahí. Aquella mañana se había despertado sin expectativas, con la sensación rutinaria de quien sabe que nada extraordinario ocurrirá. Y ahora… estaba en el rincón oculto de una casa que no era la suya, al borde de un abismo placentero del que, esa certeza tenía, debía apartarse.
    
    Lo pensó: era una locura. Una fantasía casi adolescente en una mujer como ella, que había vivido lo suficiente como para desconfiar de los impulsos. Pero también sabía que su vida, aunque libre y ...
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