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Tres copas
Fecha: 04/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos
... Las fiestas en la Costa del Sol eran una mezcla peculiar de ostentación, oportunidades y miradas largas. Nada que la sorprendiera a estas alturas, pero algo dentro de ella vibraba distinto esta vez. Cuando el reloj marcó la una, cerró el portátil y se levantó. Aún tenía tiempo para comer algo ligero y pasarse por una boutique que la tenía enamorada pero que no podía permitirse demasiado a menudo. Si iba a dejarse ver, al menos que fuera con estilo. Y sin duda, quería elegir bien cómo presentarse aquella noche. La elección del vestido, lo sabía, no era un simple capricho: era parte de su estrategia. Aunque Arturo pensara que iba a regalar su presencia, ella tenía claro que nada era gratis. Y que aquella noche, por cómo fuera, iba a jugar con sus propias reglas. En la tienda, tras ojear algunos percheros con el instinto de quien sabe exactamente lo que no quiere, lo vio. Era un vestido corto, negro, de tejido veraniego y ligero. Sin escote, pero con una cenefa labrada justo bajo el pecho, una franja sutil por donde la brisa de la Costa del Sol se podría colar sin pedir permiso. No era un vestido llamativo a primera vista, pero tenía algo. Cuando se sentara, el dobladillo quedaría algo más arriba de medio muslo. Sexy sin resultar excesivo. Equilibrado. Sugerente. Elegante. Ana, la dueña de la boutique, la observó desde la puerta del probador con los brazos cruzados y media sonrisa. —Ese vestido habla sin gritar —comentó con satisfacción. Sofía se miró en el ...
... espejo, ladeó la cabeza, alisó el tejido con las palmas y se giró ligeramente. Se veía natural. Cómoda. Decidió en ese momento que lo llevaría sin sujetador. No lo necesitaba. El vestido caía justo como debía, y su cuerpo hablaba claro sin ayuda de artificios. Pagó sin mirar la etiqueta. Sabía que Arturo reembolsaría el gasto sin rechistar. Salió de la tienda con la bolsa en la mano y el vestido perfectamente envuelto en papel de seda. Tenía tiempo para una siesta corta y una ducha larga. Aquella noche iba a ser, por lo menos, interesante. Sofía se arregló sin prisa pero sin recrearse. Una ducha tibia, algo de crema en las piernas, el vestido nuevo que parecía adaptarse a su cuerpo como si hubiera sido hecho para ella. El maquillaje fue justo el necesario: base ligera, un toque de colorete, rímel para remarcar la mirada y un labial neutro que dejaba todo el protagonismo a su expresión natural. No era una mujer que necesitara disfraces. Sabía que su seguridad era su mejor carta. Subió a su coche y puso la dirección en el navegador. La urbanización donde se celebraba la fiesta estaba a las afueras de Marbella, en una de esas colinas con vistas al mar donde las construcciones desafiaban el sentido común y el gusto medio. A medida que se acercaba, el paisaje iba cambiando: las calles se ensanchaban, el asfalto era reciente, las rotondas estaban ajardinadas con especies exóticas y esculturas de autor. Cuando cruzó la garita de seguridad, con su nombre ya en la lista, ...