1. Tres copas


    Fecha: 04/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos

    ... mano en el pecho de Tiago, respirando hondo, buscando anclar sus pensamientos.
    
    Tiago la miró a los ojos, sin decir nada, pero transmitiéndole con la mirada que estaba allí, presente, atento. Erik también se detuvo, percibiendo su duda, y apoyó su frente en su hombro desnudo, sin presionar, solo esperando.
    
    —Estarás bien… —murmuró Erik, su voz ronca, suave, sincera.
    
    Ella asintió lentamente, girando la cabeza apenas, hasta que sus ojos encontraron los de él.
    
    —Solo... un segundo. Esto... esto es mucho—dijo en un susurro—
    
    Con extrema delicadeza, Erik la besó en la espalda, justo en la línea que la separaba del agua, y Sofía sintió que todo su cuerpo se abría expuesto. Tiago la acarició con una ternura que contrastaba con la firmeza de Erik, y esa doble energía volvió a encender el fuego que apenas había contenido.
    
    Le hubiera resultado difícil expresar con palabras lo que sentía. Erik, con calma pero firmeza, estimulaba allí donde jamás nadie había conseguido hacerse paso. Tiago movía sus caderas para que ella fuera incapaz de pensar por sí misma. Y de repente, el fuego. Las brasas que la quemaron por dentro, que la hicieron pensar que se abría en canal.
    
    —Dios, para por favor… —no era capaz de expresarlo de otro modo.
    
    Erik le hizo caso, pero no se retiró. Estuvo así quizás un minuto. Los tres inmóviles, ella con los ojos cerrados, el ceño fruncido. Se lo tenía merecido, se había creído aquel cuento de hadas y ahora se veía y se sentía así, completamente ...
    ... empalada por dos hombres que no conocía, en una casa que no conocía, tirando por tierra todo lo vivido hasta ahora.
    
    Ajeno a ese reproche interno, Erik volvió a presionar sus caderas, abriéndose paso un par de centímetros más. Ella volvió a gritar, pero era un grito nuevo. Sin saber cómo, aquella pausa había acomodado su cuerpo, su capacidad. Y de repente… Sofía sintió que era una mujer nueva.
    
    El cuerpo de Sofía ya no respondía a coordenadas lógicas. Se movía, sí, pero como si lo hiciera por sí solo, obedeciendo a una música que no se escuchaba, pero que vibraba en sus entrañas. Todo en ella era fuego líquido, un estremecimiento que no se detenía. Entre los cuerpos de Tiago y Erik se sentía suspendida, adorada, invencible.
    
    No sabría decir en qué momento exacto ocurrió. Si fue el roce de unas manos firmes en su cintura, o el beso en su clavícula, o los dedos enlazados con los suyos como si la tierra solo pudiera sostenerse si no se soltaban. Tal vez fue todo eso al mismo tiempo.
    
    Tiago lo provocó, casi sin saberlo. El propio placer lo llevó a presionar con uno de sus puños el vientre de Sofía, intentando intensificar la penetración. Aquello era otra galaxia, un punto que ella sabía que era su perdición.
    
    Una pulsación nació en lo más hondo de su vientre, un punto de calor que se expandía como tinta en el agua, derramándose por sus muslos, su espalda, su cuello. Las respiraciones de ellos dos se mezclaban con la suya como un viento envolvente, y ella solo pudo cerrar ...
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