1. La pareja de perros


    Fecha: 06/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Arfridio, Fuente: CuentoRelatos

    ... de ellos alternativamente hasta que te diga que te detengas.
    
    El espectáculo no se hizo esperar. Cada golpe que se clavaba en su cuerpo, su aliento se condensaba más y más en el aire gélido que le rodeaba, formando una neblina que se disipaba con cada nuevo impacto hacia el infinito, mientras que un nuevo golpe, volvía a iniciar el proceso. Sus ojos, llenos de terror, se perdían en la nada, mientras la agonía, se apoderaba de ella. Su respiración se hacía cada vez más superficial, un jadeo entrecortado aguardando lo inevitable, el siguiente golpe… se abatía… sobre su cuerpo… cada vez… más… afligido.
    
    Doscientos diez golpes resonaron en el aire gélido, un eco de la crueldad que le rodeaba. Algunos certeros, otros erráticos, producto del infierno helado que entumecían sus manos y nublaban su puntería. La tarea encomendada se convertía en una lucha contra el frío, una batalla contra la propia precisión.
    
    El cuerpo de Sofía era todo un lienzo de dolor. Un abanico de rojos, desde el rosa pálido hasta el morado intenso, marcaban cada golpe de la pala y la fusta por donde habían pasado en su cuerpo.
    
    Algunas líneas irregulares como trazos infantiles, dibujaban senderos rompiendo la composición de color, recorriendo su piel, testimonio de la crueldad a la que había sido sometida.
    
    Las lágrimas, mezcladas con el rímel corrido, dibujaban un sendero de sufrimiento por su rostro. Un sendero que se extendía hacia abajo, hacia sus pechos, hacia la parte de su cuerpo que aún ...
    ... quedaba por ser tocada.
    
    Sus pechos blancos y tersos, como esculpidos en mármol por el frío, resaltaban sobre los colores rosáceos, rojos y morados del resto de su cuerpo. Un contraste brutal entre la pureza de su cuerpo y la violencia de su amo. Era como si la brutalidad se hubiera detenido en el borde de su cuerpo, dejando intacta esa última parte, como un santuario de inocencia en medio del gélido frío.
    
    La piel de sus pechos, blanca y tersa como un lienzo, parecía esperar un nuevo golpe, un nuevo color que la manchara y la convirtiera en parte del caos que la rodeaba.
    
    Un miedo helador le recorría, mezclado con la impotencia de saber que no podía escapar, que aún le quedaba otro infierno por soportar.
    
    ¡¡Deténte Cabrón!! Deposita la pala y la fusta en su caja y acércate a la puerta del coche. Y tú, Perra de mierda, espero sepas agradecer mi acto de benevolencia al perdonarte castigar tus pechos, que resaltan más aún sobre tu colorido cuerpo, y me complazcas debidamente.
    
    Pedro con su cuerpo mojado por las babas que no paraba de segregar, se acercó temblando. Su polla, de la que tanto alardeaba en las fotos, era ahora una masa chorreante y fría. Dejó la caja en el suelo junto al coche, como si fuese una carga que no podía soportar más.
    
    Ahora cornudo, te pondrás de pie delante de mi perra, a la que mirarás sin levantar la cabeza. Quiero ver como la babeas mientras te chupa esa polla que tienes a la vez que la mezcla con tus babas. Tus manos estarán detrás de tu ...