1. Unos vecinos influencers 8. A TETAS DESNUDAS


    Fecha: 07/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... yo—se deslizó entre sus sudorosos torsos.
    
    —Todavía no hemos terminado, princesa—murmuró, mientras se sacaba lentamente de su interior con un gemido gutural.
    
    Clara gimió al sentir su vacío, sus piernas temblorosas apenas sosteniéndola. Pero Teddy no le dio tregua. La giró bruscamente hasta que su espalda quedó contra la barandilla, sus pechos—aún marcados por los dedos de él—expuestos completamente a la luna... y a mí.
    
    —Ábreme esa boca—ordenó Teddy, agarrando su propia polla, gruesa y brillante de los fluidos de Clara.
    
    Ella obedeció como en trance, sacando la lengua como una puta ansiosa. Pero en el último segundo, Teddy desvió el ángulo.
    
    El primer chorro cayó sobre su pecho izquierdo, blanco y espeso contra su piel rubia.
    
    —¡Teddy!—protestó Clara, pero su cuerpo no se apartó. Al contrario, se arqueó hacia adelante, como si quisiera recibir más.
    
    —Cállate y acepta tu premio—gruñó él, masajeando su polla para extraer hasta la última gota, pintando sus tetas, su clavícula, incluso su mentón.
    
    Y entonces, lo más humillante:
    
    Teddy agarró sus pechos con ambas manos, amasándolos para esparcir su semen como loción, mirándome fijamente mientras lo hacía.
    
    —Mira cómo le brillan ahora—me dijo directamente, frotando sus pezones con los pulgares—. Tu mujer siempre quiso que le hicieran esto. Pregúntale.
    
    Clara no me miró. Sus pestañas temblaron sobre sus mejillas sonrosadas, pero no negó nada. No podía.
    
    El olor a sexo y sudor llenó el aire entre ...
    ... nosotros, más denso que la niebla matinal. Y cuando Teddy finalmente apartó sus manos, dejando a Clara marcada y jadeando, supe que nada volvería a ser igual.
    
    —Límpiale las tetas con la lengua, Armando—Teddy sugirió, como si ofreciera café—. O déjame a mí. Pero no la dejes así...
    
    La elección era otra trampa.
    
    Y cuando Clara alzó por fin los ojos hacia mí—su mirada llena de vergüenza, excitación y algo peor: gratitud—
    
    Mis pies se movieron antes de que mi cerebro pudiera detenerlos. Cruzar el umbral del balcón fue como cruzar una línea invisible, donde el aire olía a sexo, a sudor y a traición.
    
    Teddy no se detuvo. Al contrario, sonrió más ancho cuando me vio acercarme, sus caderas siguiendo ese ritmo brutal que hacía gritar a Clara.
    
    —Mira quién se unió a la fiesta, Clarita—murmuró, tirando de su pelo para que voltee la cabeza.
    
    Clara abrió los ojos, sus pupilas dilatadas por el placer se encontraron con las mías.
    
    —A-Armando... —jadeó, pero no intentó cubrirse. No se apartó.
    
    Y entonces, caí de rodillas.
    
    El sabor salado de su piel me invadió al pasar la lengua por su espalda, por ese valle entre sus omóplatos que tantas veces había besado en privado. Ahora lo lamía frente al hombre que la estaba poseyendo.
    
    —Joder... —Teddy resopló, observando cómo mi boca descendía—. El banquero tiene lengua de puta.
    
    Clara gimió cuando llegué allá abajo, donde sus cuerpos se unían. La mezcla de sus fluidos, el sudor, el aroma crudo de su adulterio, llenó mis ...