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Unos vecinos influencers 8. A TETAS DESNUDAS
Fecha: 07/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... sentidos. —¡Dios! —chilló Clara cuando mi lengua encontró su coño. Teddy gruñó, sus manos agarrando mi pelo ahora, guiándome, usándome. —Así, perrito —murmuró, embistiendo más fuerte—. Limpia a tu mujer de mi leche. Y lo hice. Como un poseso, como un esclavo, como el marido cornudo que ahora era. Mi lengua trabajó entre ellos, recogiendo cada gota, cada gemido, cada pedazo de dignidad que se desmoronaba. Clara se vino con un estremecimiento violento, sus uñas clavándose en el hierro del balcón. —¡Sí! ¡Sí! ¡Mierda, SÍ! —gritó, y no supe a cuál de los dos se lo decía. Y yo, de rodillas, con la lengua extendida, saboreaba cada gota de traición que recubría las tetas de mi esposa. Clara jadeaba, sus pechos redondos y empapados del semen de Teddy se mecían frente a mi cara, los pezones erectos, rojos de tanto ser mordidos, marcados por los dedos de él. La leche blanca resbalaba por su piel, brillando bajo la luz de la luna, y yo, como un perro obediente, lamía. —Mmm… qué buen marido— murmuró Teddy, su voz grave, dominante, mientras acariciaba el pelo de Clara con una mano y con la otra agarraba mi nuca, guiándome hacia donde él quería. —Chúpale ese pezón, Armando. Hazlo bien. Obedeciendo, cerré los labios alrededor del pezón izquierdo de Clara, succionando con fuerza, limpiando cada rastro de Teddy. El sabor salado, amargo, me llenó la boca, y un gemido escapó de los labios de mi esposa. —¡Dios…!— gimió, arqueándose hacia mí, sus manos ...
... enredándose en mi pelo. Teddy rio, bajo y perverso, sus dedos apretando mi cuello con posesividad. —Mira cómo te lame, princesa— dijo, arrastrando las palabras como si disfrutara cada sílaba. —Le encanta el sabor de mi leche en tus tetas. ¿Verdad, banquero? No respondí. No podía. Solo seguí lamiendo, pasando mi lengua por cada centímetro de su piel, limpiándola, saboreando su humillación y la mía. Clara gimió cuando llegué al otro pecho, donde el semen se había acumulado en el valle entre sus tetas. Mi lengua recogió cada gota, cada rastro de Teddy, y cuando miré hacia arriba, nuestros ojos se encontraron. Los suyos, llenos de lujuria y vergüenza. Los míos, ardientes, sumisos. —Bésala— ordenó Teddy, brusco. No lo dudé. Me incliné hacia adelante, capturando los labios de Clara en un beso profundo, sucio. Ella gimió contra mi boca, su sabor mezclado con el de Teddy, y su lengua se enredó con la mía, ansiosa, culpable, excitada. Teddy observaba, sus ojos brillando con satisfacción mientras sus dedos jugueteaban con los pezones de Clara, pellizcándolos, haciéndola gemir. —Qué bonito espectáculo— murmuró, mordiendo su oreja. —Tu marido besándote después de limpiarte mis fluidos. ¿Te gusta, Clarita? ¿Te excita que él sepa que ahora eres mía? Clara no respondió, pero su cuerpo tembló, su respiración se aceleró, y cuando Teddy deslizó una mano entre sus piernas, sus ojos se cerraron con un gemido. —Mira cómo gotea— dijo Teddy, mirándome fijamente mientras ...