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La aprendiz de puta
Fecha: 08/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos
... lágrimas en silencio, sin saber que diablos había pasado para llegar a esta situación. Poco a poco me fui relajando, disfrutando del suave tacto de su piel de canela bajo mis dedos, desplazando mis manos por su espalda y por sus nalgas una y otra vez. Precisamente la visión de su glorioso trasero fue la que logro el milagro de volver a la vida a mi verga, la cual ya creía del todo muerta. Pero el roce contra su piel cuando mis manos subían a sus hombros ayudo a que levantara de nuevo la cabeza. Y, al hacerlo, se deslizaba por la parte superior de sus muslos cuando yo me movía. Llegando a entrar alguna que otra vez en la hendidura de sus nalgas, aumentando así mi placer. Y el de Jenny, que tampoco era insensible a su roce. No me dijo nada, pero cuando su culito vino al encuentro de mi chisme, alzándose un poco para que se deslizara mejor, supe enseguida lo que ella quería… y lo que yo estaba loco por darle. Así que con infinito cuidado me acomode mejor, y deje que mi duro trasto se volviera a introducir en la húmeda cueva que tan bien empezaba a conocer. Jenny no me rechazo, emitiendo un pequeño suspiro cuando por fin estuvo metida por completo en su interior, señal inequívoca de que ella anhelaba lo mismo que yo. Esta vez era diferente, esta vez no había prisa ni había lujuria, así que me apoye en mis codos (no por cansancio, aunque lo tenía, sino para poder acercar mi cabeza a su oído) y empecé a derramar piropos y cosas bonitas en su interior. Meneaba las caderas ...
... muy despacio, haciendo que en cada arremetida mi verga saliera y entrara casi por completo, tratando así de que me sintiera todo lo posible… uniendo en la medida de lo posible mi cadencia a los dulces halagos que le susurraba cariñosamente. Jenny dejo de llorar, aunque no volvió a abrir sus ojos, Jenny empezó a acompañarme en el movimiento de caderas, y Jenny termino por emitir un quedo suspiro cuando volví a eyacular en su interior… muchísimo rato después. Al acabar me pidió que no me fuera, cosa que no tenía intención de hacer. Así que la envolví con mis brazos y, poniéndome a su lado, me quede dormido (supongo que de puro agotamiento). No pudo ser un sueño, sé que no lo fue. Los cálidos labios que sentí sobre los míos no me los pude imaginar. Ese aliento de flores que absorbí, y la dulzura de la lengua que paladee no me los puedo hacer inventado. Pero mi mente se negaba a creer que algo tan maravilloso pudiera ser real, así que permanecí con los ojos cerrados, rogando al cielo para que si eso era un sueño no me despertase jamás. Y debía de haberlo hecho, porque al no hacerlo me quede sin ver a Jenny. Cuando desperté ya no estaba, ni ella ni su ropa… pero si su dinero. Me había devuelto hasta el último dólar, dejándolos sobre la mesilla de noche. Pase los dos días siguientes deambulando por todos los bares de la ciudad, preguntando una y otra vez en recepción si había algún recado para mí, atosigando a Paco para que dejara avisos en el teléfono de la otra puta… la ...