1. La aprendiz de puta


    Fecha: 08/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos

    ... que tuviera que sujetarse a los hombros de su compañera para no perder el equilibrio; pues esta, insaciable, le estaba devorando la almejita con autentico frenesí, aferrándose a sus prietas nalgas con una mano mientras con la otra hurgaba en su intimidad. No podíamos ver muy bien como lo hacía, pero si sus efectos, pues Jenny jadeaba ya con la boca abierta, temblando como una florecilla al viento mientras la otra puta le arrancaba su primer orgasmo con inusitada facilidad.
    
    Capítulo 2: 3M/2F, C
    
    Luego se levantó de la cama, y relamiéndose los labios, nos preguntó que quien era el siguiente. Paco se incorporó de la silla como si tuviera un muelle debajo del culo, y para cuando llego junto a la puta ya tenía los pantalones por las rodillas. Mas que cogerla la derribo sobre la otra cama, donde ambos se enzarzaron en un violento combate amoroso del que apenas si preste atención.
    
    Yo estaba mirando a Jenny, la imagen misma de la sensualidad, con su frente perlada de sudor, arrodillada en la cama, recuperando la respiración mientras pasaba uno de sus dedos por la depilada almejita, deslizándose con facilidad por su encharcada cuevecita.
    
    Pero todo eso perdió importancia en el momento en que sus ojos entraron en contacto con los míos. Estos, bellísimos e inmensos, estaban fijos en los míos, prestándome tanta atención como yo a ella. Sabía lo que me pedían en silencio, pero yo no me sentía con ánimos para engañar a mi esposa… todavía no.
    
    Cuando Juan paso a mi lado, ya ...
    ... prácticamente desnudo, algo se me arrugo en el pecho. Quería detenerlo, quería ocupar su lugar, quería que estuviéramos solos… quería tantas cosas a la vez que al final no hice nada, solo mirar, mientras él se situaba cómodamente a su espalda y se preparaba para penetrarla. Pude ver claramente en sus ojos pardos cuando se produjo ese momento, y me odié a mi mismo por la decepción que pude leer en su mirada.
    
    Durante los siguientes minutos nada cambio, seguía prendido en sus ojos, olvidándome de lo que pasaba en la cama de al lado, y casi ajeno a los furiosos empujes que Juan le daba a Jenny cada vez que entraba y salía de su intimidad. Me sentía realmente estúpido, allí sentado, con una dolorosa erección entre mis piernas y con mil cosas dando vueltas por la cabeza… pero no dejaba de mirar a Jenny, ni ella a mi. Nuestros ojos parecían soldados, y ninguno apartaba la mirada.
    
    Les aseguro que no recuerdo haberme levantado de la silla, ni haberme desecho de mis pantalones, solo recuerdo su mágica sonrisa mientras me acercaba a ella, y la luz que de pronto brillaba en sus ojos. Cuando llegue a su altura ya me esperaba relamiéndose. No hubo palabras, tan solo me quede de pie a su lado, apartando un mechón de su frente, para poder seguir perdido en sus ojos mientras su boca se adueñaba por fin de mi rígido miembro.
    
    Dado que a mi esposa este acto le da nauseas, hacía ya muchos años que ninguna chica me hacia una mamada… pero les aseguro que ninguna de ellas era rival para Jenny. ...
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