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Compañeros - Capítulo 19: Yogurines
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... los vio. Estaba de frente a la sala, así que tenía visión directa de los sofás opuestos a la barra. En uno de ellos, ligeramente apartado bajo una lámpara roja, había un grupito que no había notado antes: tres mujeres sentadas juntas, conversando y riendo entre ellas mientras sus ojos estudiaban al público. No parecían acompañadas de ningún hombre. Y menudas mujeres. —Chicos… —murmuró Luis muy bajo, sin dejar de mirar—. Ahí detrás… Jordi y Arnau disimularon, girándose con cuidado para echar un vistazo. —Hostia… —dejó escapar Arnau casi sin voz. En efecto, aquellas tres mujeres parecían sacadas de una fantasía. Estarían en la treintena larga o rozando los cuarenta, pero cada una tenía un atractivo especial que eclipsaba al resto del local. Se notaba que iban arregladas para matar, posiblemente después de alguna cena elegante. La que ocupaba el centro del sofá, claramente la líder, era una morena despampanante: Pelo negro lustroso cayendo en bucles sobre sus hombros, tez ligeramente bronceada, labios carnosos pintados de rojo vino. Vestía un vestido rojo ceñido que abrazaba un cuerpo de escándalo: pechos generosos que pugnaban por escapar del escote palabra de honor, una cintura marcada y caderas anchas que terminaban en unas piernas cruzadas con elegancia. Tenía una pose orgullosa, espalda recta y barbilla alzada con seguridad. Sus ojos oscuros recorrían la sala con aire casi predatorio. A su derecha se sentaba una rubia explosiva, contrastando con ella ...
... tanto en color como en actitud. Esta rubia —Patri, averiguarían después— reía abiertamente por algo que las otras dijeron. Llevaba un top lencero negro de encaje que realzaba un pechazo tremendo, apenas contenido, y una falda corta plateada. Sus curvas eran más voluptuosas; tenía los muslos gruesos, el trasero amplio sobre el asiento y un aura de energía desbordante. Movía las manos al hablar, tocando a sus amigas con familiaridad, y sus ojos celestes brillaban con picardía tras unos flequillos rubios rebeldes que caían sobre su frente. La tercera, a la izquierda de la morena, era una pelirroja de estilo más refinado. Tenía el cabello rojizo cobrizo recogido en una cola alta, dejando ver un cuello estilizado. Sus facciones eran finas, pómulos marcados, y vestía una blusa blanca de seda combinada con una falda tubo negra que le daba un aire profesional y sexy a la vez. Su cuerpo era más esbelto que el de sus amigas, de pecho mediano y caderas suavemente contorneadas. Reía con ellas llevándose los dedos a los labios, en un gesto elegante. —Dios Santo… —susurró Jordi—. ¿Estarán solas? —Desde luego pareja no parecen traer —apuntó Luis, notando cómo el corazón se le aceleraba. Las tres claramente los habían visto también. De hecho, la morena de rojo en ese momento los miraba fijamente desde su rincón, con una ceja arqueada y una leve sonrisita en la comisura de los labios. Cuando notó que Luis sostenía la mirada, ella se mordió apenas el labio, en un gesto muy sutil, y ...