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Compañeros - Capítulo 19: Yogurines
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... apartó la vista fingiendo seguir conversando. Era un juego de señuelos claro. —Nos están vigilando, colegas —dijo Arnau, que aunque tímido también había percibido aquello—. ¿Nos acercamos o qué? —¿Tú qué crees? —respondió Luis con una sonrisa entusiasmada—. Son tres, somos tres… Esto está cantado. Jordi respiró hondo, apuró de un trago el resto de su cerveza para coger valor y se echó hacia atrás la melena castaña. —A por ello, chavales. Dejaron las jarras vacías en la barra y se encaminaron hacia el sofá donde estaban ellas, intentando mostrar aplomo. Conforme se aproximaban, las mujeres guardaron silencio y les regalaron toda su atención con miradas evaluadoras. Luis sintió un escalofrío de nervios en la nuca al tener sus ojos encima: se sentía como un chaval presentándose ante mujeres de mundo. Ellas tenían experiencia y seguridad; ellos, solo descaro y juventud. Fue Jordi quien habló primero al llegar a su altura, con su encanto natural: —Buenas noches… ¿Os molesta si nos sentamos un rato? —preguntó, señalando el espacio libre junto a ellas. La morena de rojo sonrió de medio lado. —Por supuesto que no, cielo —respondió con voz aterciopelada—. Adelante. Esa invitación bastó. Los chicos se repartieron como pudieron: Jordi tomó asiento junto a la pelirroja, Arnau junto a la rubia, y Luis, con un nudo de anticipación en el estómago, se sentó al lado de la morena de rojo. El perfume de ella le golpeó agradablemente: olía a sándalo y flores. De cerca, ...
... pudo apreciar sus facciones con más detalle: tenía arruguitas suaves en las comisuras de los ojos, señal de sus treinta y muchos, pero eso no le restaba atractivo; al contrario, le daba un aire sofisticado y sensual. —Me llamo Luis —se presentó él, ofreciéndole la mano. La morena la estrechó, pero en lugar de un apretón formal, le hizo una caricia lenta con sus dedos largos. —Sofía —dijo ella. Su mirada oscura lo atrapó—. Un placer, Luis. Al oír su nombre en esos labios pintados, Luis sintió un cosquilleo. A su derecha, Arnau ya conversaba con la rubia, que se había presentado como Patri, y Jordi charlaba animadamente con la pelirroja Eva. En unos segundos, los seis parecían viejos conocidos. Supieron que las tres eran amigas de toda la vida, de Barcelona, y que habían venido a pasar un fin de semana loco en Madrid, lejos de maridos o rutinas. No dejaban de lanzar indirectas mientras hablaban: Patri, extrovertida y alegre, estaba casi encima de Arnau, riéndose de cualquier cosa que él decía y apoyando la mano en su muslo posesivamente. Eva escuchaba con interés a Jordi describir alguna anécdota de la universidad, pero sin perder la pose elegante; sin embargo, sus dedos jugaban con el borde de su copa de vino de forma sugestiva, e incluso apoyó su tacón alto contra el zapato de Jordi en cierto momento, rozándolo como sin querer. Sofía, por su parte, no se anduvo con rodeos. Tras un par de frases educadas, se volvió hacia Luis y le dijo directamente: —Así que… ...