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Compañeros - Capítulo 19: Yogurines
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... haciendo que la ahora flácida polla de Jordi se deslizara fuera de ella con un movimiento sensual. —Mmm… chicos, nos habéis dejado muy satisfechas —dijo en tono juguetón, estirándose como una gata. Jordi se dejó caer a su lado, todavía en shock de placer, solo pudiendo asentir con una sonrisita boba. Luis se quitó el condón usado, haciéndose a un lado para tirarlo en una papelera cercana. Hizo lo mismo con los de Arnau y Jordi que estaban a mano, enredados en envoltorios por el suelo. Al enderezarse, vio a Sofía ya recolocándose la braguita y subiendo sus tirantes. El ambiente post-coito se asentó rápidamente. Las mujeres, prácticas, empezaron a recoger su ropa interior esparcida y a vestirse sin ceremonias. Ni besos de postre ni caricias acarameladas; la fiesta había sido física, no emocional. Los chicos se vistieron en silencio, intercambiando miradas cómplices y sonrisas incrédulas entre ellos. ¿Realmente acababa de pasar lo que acababa de pasar? Arnau tenía el pelo revuelto y marcas de uñas en los hombros; Jordi aún olía al perfume de Eva impregnado en su cuello; Luis sentía ardor en la espalda donde Sofía lo había rasguñado. Eran pruebas fehacientes de que no soñaban. Cuando estuvieron listos, Sofía los acompañó a la puerta. Patri y Eva, ya con sus vestidos puestos y maquillaje retocado a la prisa, les dedicaron besos al aire de despedida. —Ha sido un placer, chicos —dijo Sofía con esa voz cálida, abriendo la puerta del apartamento. Una brisa fresca del ...
... pasillo entró, contrastando con el calor sudoroso del interior—. Pero aquí termina, ¿entendido? Luis asintió rápidamente. —Claro, sin compromiso… Lo entendemos. Sofía sonrió y le dio un beso fugaz en la mejilla, muy cerca de los labios, como aquella primera vez en el sofá del club. —Eres listo. Cuidaos mucho los tres… y disfrutad vuestra juventud —dijo guiñando un ojo. —¡Sois la caña! —agregó Patri, despidiéndose con la mano. Eva se limitó a dedicarles una última mirada seductora mientras bebía de su copa de vino, recuperando la compostura elegante. Con eso, la puerta se cerró y los tres amigos se encontraron en el pasillo vacío. Se miraron las caras unos a otros. Jordi fue el primero en largar una carcajada incrédula. Arnau lo siguió, y pronto Luis también reía a pleno pulmón. —¿Pero qué coño…? ¡Tío, nos ha pasado lo más bestia de la vida! —exclamó Arnau, pasándose las manos por el pelo, alborotándolo más aún. —Ni en un millón de años hubiese imaginado algo así —soltó Jordi, apoyándose contra la pared mientras reía—. Nos han usado como juguetes… y qué gusto, joder. Luis, con una sonrisa de oreja a oreja, los abrazó por los hombros a ambos, encaminándolos hacia el ascensor. Sentía las piernas algo flojas, como después de un gran esfuerzo físico. —Chavales, esto hay que celebrarlo toda la puta vida. Somos unos campeones. —¡Los putos amos! —coreó Jordi, todavía eufórico. Arnau sacó su móvil del bolsillo y miró la hora: casi las cuatro de la madrugada. Negó ...