1. Compañeros - Capítulo 19: Yogurines


    Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... con la cabeza riendo.
    
    —Y pensar que hace unas horas íbamos a quedarnos en casa sin hacer nada… —murmuró Arnau. Aún tenía la mano temblorosa al guardarse el teléfono.
    
    —Pues para que veas —dijo Luis, dándoles un apretón cariñoso—. Este finde es legendario.
    
    Salieron a la calle nocturna de Madrid sintiéndose en una nube. Anduvieron unos metros abrazados, riendo como críos, dándose empujones suaves por la emoción. La brisa fresca les despejó un poco el sudor y el calor de los cuerpos.
    
    —Necesito una ducha y dormir tres días —bromeó Jordi, estirándose.
    
    —Yo igual. Pero ha merecido cada segundo —afirmó Arnau, haciendo un gesto de chocar palmas con Luis. Luis lo chocó, luego con Jordi.
    
    —Sois mis hermanos, cabrones —dijo Luis de pronto, sincerándose bajo los efluvios del subidón. Los dos catalanes lo miraron con sorpresa y sonrieron. Entonces, en medio de la acera, se fundieron en un abrazo de los tres. Apestaban a sexo y tabaco, pero en ese momento nada importaba; habían compartido algo que los uniría aún más.
    
    —Te queremos, tío —murmuró Jordi, palmeándole la espalda. Arnau asintió contra el hombro de Luis, sin decir nada pero con media sonrisa. Después de esa loca noche, la amistad se sentía más sólida que nunca.
    
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    El domingo por la tarde, Luis descansaba en su cama del colegio mayor con la sensación de haber vivido un fin de semana irrepetible. Aún estaba procesando cada detalle: la guiri Emily tragándosela en aquel parque, la salvajada con Sofía y sus ...
    ... amigas… Cerraba los ojos y casi podía revivirlo. Sonreía como tonto ante cada flash de memoria.
    
    Hacia las cinco, la puerta se abrió y apareció Miguel arrastrando su maleta. Luis se incorporó de un salto en la cama. —¡Hombre, el viajero! —exclamó con alegría, quitándose los auriculares que tenía puestos—. ¿Qué pasa, bro? ¿Qué tal por tierras italianas?
    
    Miguel cerró la puerta tras de sí y dejó caer la maleta. Tenía una expresión… indescriptible, una mezcla de incredulidad y sorpresa. Luis frunció el ceño al instante; conocía a su amigo, y esa cara solo significaba que algo muy gordo había pasado. Miguel se sentó en la silla del escritorio, negando con la cabeza como si aún no creyera algo.
    
    —Tío… —empezó Miguel, buscando las palabras—. No sabes la que te traigo.
    
    Luis cerró el portátil de inmediato, toda su atención volcada en él. —Cuenta, cuenta —dijo ansioso.
    
    Miguel se pasó la mano por el pelo, todavía con esa mirada atónita. —Buah… bro, si te contara… —dejó escapar una risilla incrédula—. Lo de conocer a los suegros fue lo de menos.
    
    Luis abrió los ojos como platos, oliendo buen salseo. —Eso suena a que hay tema…
    
    Miguel asintió, exhalando. —Hermano, hay un tema que flipas —dijo, inclinándose hacia él—. Prepárate, porque lo que te voy a soltar es muy fuerte.
    
    Luis se sentó en el borde de su cama, con la emoción de un niño ante un cuento. —¡Dale, suéltalo ya!
    
    Miguel tomó aire, claramente necesitando contarlo: —Vale… Resulta que… —hizo una pausa dramática, ...