1. Adicta al incesto cap 11


    Fecha: 13/07/2026, Categorías: Incesto Autor: LeonoreUsher, Fuente: TodoRelatos

    Hola! perdonen la tardanza por favor, es que tuve problemas en el trabajo, además me enfermé y otras situaciones familiares. les dejo capítulo
    
    Capítulo 11
    
    •••••Alex (el padre de Emilia)•••••
    
    Como era obvio, necesitaba de unos momentos para ponerme en forma. Llegado a este punto, la idea de montar a mi propia hija ya estaba más allá de la moral. En aquel instante, éramos un simple hombre y una mujer a punto de entregarnos. Fuésemos familia o no, el sexo seguía siendo sexo: placentero. Divertido.
    
    Me desnudé mientras ella estaba de espaldas a mí, cepillándose el cabello lacio con mi cepillo. Me recosté en la cama, sobándome la verga y admirando el cuerpecito delicado de mi hija. No cabía duda de que, incluso en lo más lóbrego de mi perversión, seguía viéndola como la princesa de la casa.
    
    Ella se volvió y tenía una sonrisa que rayaba entre la ternura y la incredulidad; como si de alguna manera no hubiese esperado a que su plan diese resultado. Porque yo sabía que este era su plan. No había aparecido en mi puerta solo porque sí.
    
    —¿Listo?
    
    —Estás hermosa —dije sin contestar exactamente a su pregunta.
    
    Ella se acercó a la cama. Subió primero una rodilla y luego la otra. Se quitó la blusa y ya estaba por quitarse el pequeño brasier, cuando le dije que yo lo haría por ella. Observé su piel nacarada mientras lo hacía. Era delgada, fina como la seda. Desajusté rápidamente el broche de su sostén y cuando ella se giró, sus pechos me parecieron las gemas más ...
    ... excitantes de todas las que había visto.
    
    —¿Qué… te parecen? —A pesar de lo que estaba haciendo, todavía guardaba inseguridades.
    
    —Deliciosas.
    
    —Son pequeñas. Parezco niña de secundaria.
    
    —Tonterías —sonreí—. Estás más que formadita y ya no eres una mocosa.
    
    —Pero te gustaría que lo fuera ¿no?
    
    —¿Perdona?
    
    —Yo lo notaba —ella sonrió y se mordió un dedito—. Me daba cuenta de la forma en la que me mirabas hace años. No creas que una chica no se da cuenta.
    
    —Eh… —maldita sea, tenía razón. Pero siempre oculté esa clase de pensamientos por considerarlos demasiado para mí.
    
    —No importa. Acomódate.
    
    Lo hice. Ella se desnudó por completo y en ese instante, observé su exquisito coño. Era una abertura estrecha y limpia, sin una sola muestra de vello corporal. Eso me gustaba. No era como el coño de las putas con las que solía acostarme, mal rasuradas. La conchita de Emilia era la propia de una chica que sabe cuidarse bien, que sabe la delicia que guarda entre las piernas.
    
    Lentamente, mi hija se acomodó sobre mí, abriendo sus piernas para que yo quedare debajo. Aplastó mi verga con su coño. Sentí el calor y lo mojada que estaba. Y eso que ni siquiera la había penetrado. La sujeté de la cintura. Sus mejillas adquirieron una tonalidad carmín, hermosa. Lentamente, Emilia empezó a menearse de adelante hacia atrás para brindarme un masaje. Cerró los ojos y juntó los brazos, apoyando las manos sobre mi pecho. De esa forma, sus senos se apretujaron entre sí. Los pezones lucían ...
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