1. Adicta al incesto cap 11


    Fecha: 13/07/2026, Categorías: Incesto Autor: LeonoreUsher, Fuente: TodoRelatos

    ... placer daban por hecho que mi verga era demasiado gruesa para su fina entrada, y por alguna razón, eso me incitaba a follarla más duro.
    
    Yo la embestía sin pausas. Su interior me exprimía, apretaba y tragaba cada centímetro de mi órgano, cada vez más rápido y más ruido.
    
    —No pares, papá…
    
    —No lo haré.
    
    Y seguí empujando dentro de ella porque sabía exactamente que me estaba volviendo adicto a cogerme a mi hija. Era una sensación fuerte y poderosa, mismo tiempo tierno y protectora. Siempre he creído que el padre es la primera figura masculina en la vida de una hija y ahora aquí estoy yo, dándole a mi pequeña el placer que tanto anhelaba. ¿Por qué iba a privarla de un orgasmo? Se suponía que era mi hija y que yo tenía todo el derecho —y el deber—, de hacerla sentir especial.
    
    No iba a detenerme.
    
    •••Emilia•••
    
    No sentía asco de mí, ni siquiera la más pequeña chispa de vergüenza después de haber tenido dentro a papá. En lugar de eso, mi cuerpo reaccionó como el de cualquier mujer: cálido, placentero, húmedo y buscando cariño una vez que su semen bañó el interior de mi coño. Me acomodé junto a él, acariciándole el pecho y subiendo una pierna sobre las suyas.
    
    —Había deseado que me cogieras durante taaaanto tiempo —confesé. Él ya lo sabía, y por alguna razón, sonreía cada vez que lo mencionaba—. Sólo tenía que esperar a tener la edad adecuada para hacerlo.
    
    —Entonces llevas planeando esto mucho tiempo ¿no?
    
    —Años —sonreí y le di un beso en la mejilla—. ¿Sabes? ...
    ... Jamás te vi como mi papá. Es decir… creo que mi primer despertar fue por ti. Recuerdo cuando salías en bóxer por la casa y se te mercaba la polla. Soñaba con chupártela un día.
    
    —Pues tu sueño se volvió realidad, amor.
    
    —¿Follo mejor que mamá? ¿Se siente más rico mi coño?
    
    —Claro que sí —respondió y vino acompañado de un beso en los labios—. Aunque si Marla se llegase a enterar de esto…
    
    —¿Quién se lo va a decir? Yo no.
    
    —Ni yo.
    
    —Puedo venir todos los días después de clases —empecé a hacer ricitos con el pelo de su pecho—. Dejaré que me cojas en todas las posturas que quieras; y después te cocinaré algo rico. Estás quedando flaco. ¿A dónde se irán esos músculos de boxeador?
    
    —Cierto. Despedí a mi nutriólogo.
    
    —Yo puedo cocinar más rico. Puedo hacer todo más rico para ti ¿te gustaría?
    
    Era gracioso. Me sentía de nuevo como una niña encandilando a papá. Supongo que todas las hijas lo hemos hecho alguna vez. Cuando crecemos y nos damos cuenta del impacto que nuestra tierna coquetería tiene en los hombres, no tenemos miedo de aplicarlo incluso con nuestros papás, tíos o hermanos. Al menos eso es lo que yo siento.
    
    —Está bien —respondió él y volvió a besarme. Aunque yo tenía ganas de ser montada otra vez, supuse que debía dejarlo descansar. Sus huevos estaban vacíos. Todo su semen descansaba dentro de mi coño. Era tibio y pegajoso. Me sentía llena y aquella era una sensación que nunca podría experimentar con otro hombre.
    
    Sin embargo, no podía quedarme toda ...