1. La cachonda amiga de mi madre


    Fecha: 15/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: MaduritaxLover, Fuente: CuentoRelatos

    ... copa con jóvenes de 18 a 30 años… y por lo que pude comprobar ella ya había estado aquí más veces aparte de que me lo confirmó, empecé a bajar lentamente la mano y tocar disimuladamente su culo, mientras me acercaba ya con mi paquete duro hacia su entrepierna, se dio la vuelta y no pude evitar restregarla disimuladamente mi polla por el trasero a través de su falda, y ver cómo ella sacaba un poco más el culo en señal de aprobación.
    
    Nos fuimos a su casa, pues era un poco tarde y ella ya estaba algo bebida, no había tomado más que dos Martinis con limón y yo dos whyskis con coca-cola pero se ve que le subieron enseguida. En el coche, no pude evitar meterla mano en el semáforo y tocar sus preciosos muslos a través de sus pantys negros y acercarme y empezar a besarle su cuello al tiempo que la dije:
    
    —Llévame a tu casa o a un hotel o a donde sea, porque te lo voy a comer todo y quiero que tengas el mejor orgasmo de tu vida.
    
    En su casa no podíamos ir porque se supone que su hijo ya había llegado puesto que estaría cansado en cuanto saliese de la pizzería donde curra, además no me gustaría que me diese una hostia o que lo intentase al ver que yo me había ligado a su madre.
    
    Así que como ella de pelas andaba muy sobrada decidimos ir a un hotel que ella conocía donde la reservaron una habitación, el hotel estaba situado en la zona del Barrio de Salamanca y cuando llegamos mis sospechas se confirmaron, no era un mal hotel en absoluto, subimos a la habitación y yo me pedí ...
    ... una copita pequeña de güisqui solo.
    
    Nos empezamos a besar frenéticamente, mientras Angelines se quitaba la blusa dejando al descubierto unas maravillosas tetas, una talla 100, no muy grandes, pero estaban muy bien, su piel era suave, tersa, con la madurez que a mí me encanta, empecé a deslizar mi lengua desde su cuello hacia sus pechos, esos pezones de un tono oscuro palpitaban mientras yo los recorría con mi lengua.
    
    Le quité los pantys y empecé a hacerle un buen trabajito en su almeja caliente que ya chorreaba flujos y daba claros síntomas de estar excitada, recorrí todos los pliegues de su almeja con mi lengua, mientras notaba su calor, sus palpitaciones, me desnudé y comenzamos un 69 alucinante que me transportó al séptimo cielo, hasta que con el calentón que duraba todo el día me tuve que correr porque no aguantaba más… me corrí sobre sus pechos.
    
    Enseguida volví estar a tono y después de ver desaparecer mi miembro entre los labios de Angelines. Decidí que mi misil no podía esperar más y tenía que entrar en esa cueva cuanto antes.
    
    —¡Métemela! —Suplicaba Angelines.
    
    Y así fue empecé a acomodarme para meterme dentro de su cueva, y el folleteo duró un buen rato hasta que nuevamente me corrí en su abdomen. Lo hicimos de nuevo tres veces más, la sodomicé y me pasé horas y horas comiéndome el coño de aquella mujer que tanto me excitaba.
    
    La verdad terminé exhausto, y lo peor fue la hora de dar explicaciones a mi madre cuando aparecí a las nueve de la mañana del ...