-
Mi marido pone a prueba mi fidelidad
Fecha: 15/07/2026, Categorías: Confesiones Autor: Carmen Pardo, Fuente: CuentoRelatos
Desde que éramos novios, a mi marido le gusta mucho poner a prueba mi fidelidad hacia él. Unas veces lo hace con mi conocimiento y otras a escondidas. Al principio yo me lo tomaba como un juego y le seguía la corriente pero, poco a poco, ha llegado a molestarme un poco esa actitud, ya que con ello demuestra que en el fondo nunca se ha fiado de mí, a pesar de no haberle dado jamás motivos para que no lo hiciera. A los dos años de nuestro matrimonio, una noche que salimos de copas con varios amigos y amigas, se le metió en la cabeza que me gustaba un amigo suyo. Entonces simuló que se marchaba al baño de la discoteca, cuando en realidad se escondió tras una columna para vigilar si yo le tiraba los tejos a su amigo. Cuando regresó de su escondite, y tras comprobar que no había pasado nada anormal, parecía como si estuviera de mal humor. A veces he llegado a pensar si lo que en realidad desea es que le ponga los cuernos con alguien en su “presunta ausencia”. Estas situaciones se han ido sucediendo de forma similar en el transcurso de los años, y debo reconocer que nos han causado más de una discusión, sin que por mi parte haya habido ningún motivo para ello. Después de quince años de matrimonio sigue poniéndome “cebos”, aunque ya no tan insistentemente como antes. Pues bien, tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse. Y eso es precisamente lo que sucedió hace dos meses. Era el cumpleaños de mi amiga Conchi (31 años), que está casada con Carlos (32 ...
... años). Para celebrar su onomástica nos habían invitado a cenar a su casa. Por cierto, yo me llamo Carmen (42 años) y mi marido Julio (45 años). Julio, aprovechando aquella circunstancia, después de cenar se inventó uno de sus macabros juegos para ponerme a prueba una vez más, solo que en esta ocasión le salió el tiro por la culata. A sabiendas de que nuestros anfitriones, a pesar de estar felizmente casados, son una pareja muy liberal y promiscua, propuso que yo le hiciera una paja a Carlos y que Conchi se la hiciera a él, por supuesto estando los cuatro juntos en la misma habitación, con la apuesta de que Conchi conseguiría que él se corriera antes que Carlos. A nuestros amigos les pareció una idea brillante y divertida. Yo, pese a que por dentro no podía creer lo que estaba escuchando de mi propio marido, me propuse seguirle el juego para darle un escarmiento. Para darle mayor morbo al asunto, se decidió que los cuatro debíamos permanecer completamente desnudos mientras realizábamos la apuesta. Y así lo hicimos. Una vez que los cuatro nos quedamos en cueros, Carlos y Julio se sentaron juntos en el tresillo. Conchi se arrodilló entre las piernas de mi marido y yo entre las de Carlos. A una señal de mi marido las chicas comenzamos a masturbarles utilizando nuestras mejores armas, ya que se trataba de hacer que nuestro respectivo hombre se corriera antes que el otro. La cara de Julio adquirió una mueca de cierta preocupación cuando comprobó que la polla de su amigo era ...