1. El migrante haitiano


    Fecha: 16/07/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Ishtar Flores, Fuente: CuentoRelatos

    Hola, amantes de los relatos eróticos, mi nombre es Verónica, y mi nombre artístico es Ishtar en honor a la diosa de Babilonia, que representa el amor y la sexualidad. Tengo 50 años, soy alta, delgada, vientre plano, hermosas y largas piernas (es lo que me dicen que más les gusta de mi), lindos glúteos, pequeños pero bonitos senos, cabello largo, soy hermosa. Nací en Guatemala, aunque vivo en México. Sin embargo, mi cornudo digo marido y yo, viajamos contantemente.
    
    Normalmente uso mini vestidos, muy pegados, con unas medias de color carne o negras, buenos escotes, dichos vestidos, hacen resaltar mi vientre plano, mis largas piernas, mi culo formado y mis senos, voy poco maquillada no necesito mucho ya que soy bonita, a mis 50 años me gusta vestirme provocativa, toda mi vida me ha gustado despertar el deseo en hombres y porque no decirlo también en mujeres. Sin más preámbulo comenzamos, no olvides seguirme en mis redes sociales, me encuentras como, Ishtar Flores.
    
    Aquella tarde de sábado lluvioso estaba sola en el hogar, porque mi esposo había ido a trabajar y mis hijas salieron con sus novios, como la puma en celo que soy quería fornicar, así que decidí ducharme y masturbarme muy rico, introducía mis dedos en mi vagina, frotaba mi clítoris, mmm, gemía y un gran orgasmo escapaba de mi ser. Decidí no rasúrame mi monte Venus, por lo tanto, mi zona intima estaba más velluda que de costumbre.
    
    Sali de la ducha y decidí ponerme un puti vestido color azul pálido, liso, corto ...
    ... y unas medias que me cubrían hasta medio muslo, destacaban las formas y la suavidad de mis piernas. Los zapatos de tacón y descubiertos, mostraban mis delicados pies, que lucían espléndidamente cuando caminaba y sentada, cruzaba las piernas. Me coloque una tanga transparente que dejaba ver mis vellos púbicos y finalmente, decidí no ponerme brassier, ya que, no me gusta que se marque esa prenda en el vestido, por tanto, mis pechos se adivinaban desnudos por debajo de la delgada tela del vestido.
    
    En el último año la ciudad de México, ha recibido a miles de personas migrantes originarios de Haití, mi esposo y yo siendo migrantes de Guatemala y radicando en México, siempre que podemos ayudamos a las personas en estas condiciones. Aquella tarde de sábado y casi como por mandato divino mucha gente paso por mi casa, eran personas provenientes de Haití pidiendo ayuda, ofreciéndose para realizar cualquier tipo de trabajo con tal de recibir algo de dinero para un pasaje o un buen plato de comida caliente. Yo tenía algunas tareas pendientes en mi casa que mis hijas se habían rehusado a realizar; así que pensaba que quizás esa situación podría beneficiarme de alguna manera.
    
    Después de unos momentos sonó el timbre de mi casa. Abrí la puerta y me encontré con un joven, alto aproximadamente 1,88, de cabeza afeitada y fornido en todo el sentido de la palabra, aproximadamente de unos 20 años de edad. Llevaba solo una playera de tirantes que dejaba ver aquellos músculos bien tonificados ...
«1234...»