-
El migrante haitiano
Fecha: 16/07/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Ishtar Flores, Fuente: CuentoRelatos
... ayúdame. Caminé lento hacia él, nos comenzamos a besar, nos abrazamos mientras que con nuestras manos acariciábamos y reconocíamos nuestros cuerpos, sus manos bajaron a mis nalgas, las apretaban y sobaba con fuerza. La verdad yo prefiero que me tomen y me cojan rudo a andar de cursi con besos infinitos, comenzó a besarme el cuello, el masajeaba mis nalgas, sus besos en mi cuello me calentaban demasiado, solo me colgué de su cuello, posteriormente bajó sus manos otro poco y de un jalón me cargo, abrí mis piernas para acomodarnos mejor, nuevamente nos besamos nuestras bocas intercambiando saliva con nuestras lenguas que se saboreaban y acariciaban, me continúo cargando por unos momentos, giró hacia la cama y lentamente me fue bajando hasta dejarme sentada sobre la cama. Mi mano se dirigió instintivamente a su entrepierna para poder palpar aquel terreno. Un buen bulto duro como rocas era demasiado prominente. Pude sentir como ya había unas pequeñas gotas que humedecían su pans, probablemente de su dulce pre eyaculación. Bajé hasta su pecho y comencé a saborear su amargo sudor. Con cada beso sentía como su cuerpo tan firme se estremecía. Me estaba deleitando con la rigidez de su abdomen, casi tan duro como su erección que hacía gotear mi entrepierna. De un solo golpe baje su pans, y tal como lo imagine, un gran falo golpeo mi rostro. Escurría un dulce elixir de la punta; transparente y abundante caía poco a poco desde la punta a la base: unos testículos ...
... abundantes en semen, tan apetecibles como aquel falo, tan exquisito en apariencia. Aquel miembro como chocolate obscuro, ancho con las venas bien marcadas que parecían apunto de explotar. Me preguntaba qué haría con tanto chocolate, no era la primera vez, pero siempre es un reto. Decidí admirarla, darle besitos en todo ese enorme tronco, bajé a las enormes bolas negras y las comencé a mamar, mientras con mis manos intentaba jalar ese enorme pene. Decidí comenzar la felación, dando lengüetazos en su frenillo y glande, intentaba meter esa enorme cabeza, pero me habría mucho la boca, me dolía, otra vez intente y quedaba en el intento, decidí chupar y chupar, morder el tronco, mientras Rómulo, me peinaba, por tercera vez intente meterla a mi boca, y ahora si pude meter parte de esa enorme verga, “si puedes eres una gran puta” y me despegué me estaba ahogando. Volví hacer el mismo procedimiento, pero esta vez con sus grandes manos, me agarro para que no me saliera de su verga, sentía muy feo, sentía ahogarme, pero quería seguir mamando esa verga negra, luego la saco de mi boca, mientras yo tosía, me dio unas cachetadas con esa enorme verga, volví a mamar su pene, y con mis dos manos lo masturbaba, volví a meter mi lengua en su frenillo y glande, y posteriormente los mordí suavemente lo que lo hizo gritar “aa que rico mi amor, que puta eres, sabes dar placer, nivel diosa” así es mi amor. A los pocos minutos metió sus dedos en los tirantes de mi vestido y los dejó caer sobre mis ...