1. El migrante haitiano


    Fecha: 16/07/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Ishtar Flores, Fuente: CuentoRelatos

    ... antebrazos dejando mis pechos descubiertos, al sentir los senos desnudos gemí, lo que parece lo excito, agacho su cabeza y doblo un poco sus rodillas para posar sus labios en mis senos y comenzó a besar y lamer y a momentos con sus labios mordisqueaba mis duros pezones, el entonces bajo sus manos al borde inferior de mi vestido y lo subió hasta la cintura solo y la diminuta tanga, dejando ver mis vellos vaginales, sus manos ya manoseaban todo lo que alcanzaban, y jalaba fuerte mis vellos, “estás bien greñuda” decía.
    
    Posteriormente me levanto y aventó a la cama, quede a su merced, abrió fuerte mis piernas, subió mi mini vestido hasta la cintura, empezó a besar mi tanga, la cual ya estaba muy mojada, “que rico, huele mi amor” le daba palmaditas a mi concha, inmediatamente quito mi tanga, la olio, se la enredo en su verga, y empezó a chupar mi clítoris, con sus gruesos labios le daba buen trato, después besaba mi vagina, metía su lengua, le daba palmaditas, “ay que rico, mi amor” le decía mientas le agarraba los cabellos de su cabeza, me mordía sutilmente.
    
    Enseguida se puso de pie, me llevo al sillón de mi sala su verga la rozo con mi vagina, la cual ya ardía de deseo, se empezó a jalar la verga con mi tanga, y la ponía en mi concha, “está muy caliente mi amor, ya métemela por favor” grité, “tus deseos son ordenes, mi reina”.
    
    Me acomodó en la clásica posición del misionero, su verga golpeó mi clítoris, le escupió, y primero ingreso esa cabeza.
    
    -aaa que dura, ...
    ... -dije. Ingresó parte de su tronco- aaa, si, me encanta – sentía que iba la mitad.
    
    Me tomó de mi cintura y de un solo golpe metió toda su verga, grité muy fuerte, debió escucharse hasta en la calle. Sacó la mitad de su pene, y nuevamente metió de un golpe, sentía que me partía en dos.
    
    Esos movimientos los hizo varias veces, inmediatamente, se acostó sobre de mi sentí ese enorme cuerpo de un toro semental, penetrándome, subió mis piernas en sus hombros, y me embestía como un animal en celo, “te gusta perra” y le contesté “sí, no te detengas”.
    
    Mientras me penetraba nos besábamos, me lamia mi cara, cuello, y nuestras manos se unían, después bajo mis largas piernas, y las abrió, tomándolas de mis muslos, para sacar su verga y meterla rápido, aunque ahora hacia giros, me partía la vagina y mis muslos, los abría muy duro, después mi espalda la arquee, me tomo de la espalda baja y me penetraba muy rico, posteriormente baje mi espalda, y lo abrace con mis largas piernas.
    
    Rómulo, me cargo, y yo me daba ricos sentones en ese miembro, después tomo mis piernas y las subió a sus hombros.
    
    -que rico cógeme así -le decía- no te detengas.
    
    Nuestras carnes chocaban, su pene y mi vagina se unían en un solo frenesí.
    
    -desde que me abriste la puerta te me antojaste.
    
    -ya me tienes aquí montada, baby, disfruta.
    
    Me recargo en la pared y así me penetraba, duro muy duro, mi concha ya la sentía irritada, pedía un tiempo. Pero mi lujuria, no quería que paráramos, nos acostamos en el ...