1. Rojo intenso (5): El susurro del linaje


    Fecha: 16/07/2026, Categorías: Incesto Autor: ElPecado, Fuente: CuentoRelatos

    ... curiosidad— se miraron entre sí y decidieron subir. Nadie dijo nada en voz alta, pero todos sabían hacia dónde se dirigían.
    
    Subieron con cautela. Una de ellas, al llegar al umbral de la terraza, se detuvo en seco. La escena frente a ella la dejó paralizada.
    
    Allí estaban Rosanna e Ismael. Unidos de una forma que no necesitaba explicaciones. Lo que los ojos veían era más que suficiente.
    
    Hubo un silencio incómodo. Largo. Un segundo que pareció durar horas.
    
    —¿Qué hacemos? —susurró Gina.
    
    —Nada —respondió Gisela, seca, sin expresión—. Pero envidio a la maldita.
    
    Y sin más, bajaron de nuevo.
    
    Los rostros con los que regresaron hablaban por sí mismos. No hubo chismes ni acusaciones esa noche. Solo una tensión espesa flotando entre los vasos de vino y las risas forzadas, como si todos supieran que algo había cambiado para siempre… pero nadie se atreviera a ponerle nombre.
    
    Una vez en la intimidad de la terraza, el tiempo pareció detenerse para ellos. Ismael, con delicadeza y devoción, recorrió con sus labios el contorno de Rosanna, regalándole besos suaves y llenos de cariño. Cada caricia avivaba el fuego que ya ardía en sus corazones, mientras observaban a sus primas mirarlos a lo lejos.
    
    Eso los calentó más y finalmente llegaron juntos a ese orgasmo culminante, se aferraron el uno al ...
    ... otro en un beso intenso, cargado de pasión y deseo contenido. En ese instante, sin palabras, sellaron una promesa silenciosa de amor eterno, conscientes de que nada ni nadie podría separarlos.
    
    El aire fresco de la noche los envolvía, pero entre ellos sólo había calor. Ismael tomó la mano de Rosanna y la atrajo cerca, sus ojos buscando en los de ella la certeza que ambos necesitaban.
    
    —Eres increíble, tía —murmuró con ternura mientras sus labios rozaban lentamente la piel de su cuello.
    
    Rosanna cerró los ojos y suspiró, sintiendo cómo el mundo se reducía a ese instante, a ese roce, a esa entrega.
    
    Con delicadeza, Ismael dejó caer suaves besos a lo largo de los senos de Rosanna, sus manos firmes pero cuidadosas, recorrían con respeto y deseo sus nalgas. Ella, rendida ante esa atención, susurraba su nombre entre suspiros.
    
    —Lucas… no me dejes ir.
    
    La intensidad creció con cada momento, hasta que ambos se encontraron en ese punto donde todo parece disolverse, donde el tiempo se vuelve intangible.
    
    Entre respiraciones entrecortadas, Rosanna murmuró:
    
    —Te amo. Para siempre.
    
    Ismael apretó su mano y respondió con voz firme y suave:
    
    —Y yo a ti, tía. Más allá de todo.
    
    En ese beso sellaron un pacto silencioso, Tía y sobrino, el inicio de una historia que ninguno quería que terminara. 
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