1. Rojo intenso (5): El susurro del linaje


    Fecha: 16/07/2026, Categorías: Incesto Autor: ElPecado, Fuente: CuentoRelatos

    ... tía.
    
    Y entonces, sin contenerse, lo susurró. Lucas. Una vez. Otra vez. Más alto. Hasta que su propio cuerpo la hizo estallar en un orgasmo que empapó toda su cama y salpicó parte de su espejo. Comenzó a tranquilizarse y su respiración volvió a la normalidad.
    
    Quedó quieta, con una sonrisa suave en el rostro, el vestido aún entre sus dedos.
    
    —No —murmuró con la mirada fija en el techo—. No puedo invitarlo. Si lo hago, terminaremos perdiendo la cabeza.
    
    Se sentó lentamente, acariciando la tela roja como si fuera un secreto. Decidida, colgó el vestido junto a la puerta.
    
    Ya había tomado su decisión. Esa noche sería sólo para su hermana.
    
    Aunque sabía que, con solo cerrar los ojos… él seguiría ahí.
    
    El día de la boda había llegado, y el jardín donde se celebraba era sencillo, elegante y cálido. El ambiente estaba impregnado de música suave, risas y el aroma de flores recién cortadas. Rosanna, vestida con aquel vestido que robaba miradas, recorría la recepción con una copa de vino en la mano, saludando a los familiares que hace mucho no veía y a los amigos que su hermana le presentaba con entusiasmo.
    
    Todo marchaba con naturalidad, hasta que se detuvieron cerca de un grupo de personas riendo alrededor de un chico de espaldas.
    
    —Mira —dijo Evangelina, con una sonrisa orgullosa—, te falta conocer a mi hijo mayor… Ismael, ¿Lo recuerdas?
    
    Rosanna sintió un pequeño vuelco en el pecho. Su cuerpo se tensó, y la copa en su mano dejó de sentirse ligera. El joven ...
    ... volteó, como si hubiera sentido el llamado de su nombre… y ahí estaban, cara a cara.
    
    Ismael.
    
    Su Ismael.
    
    Por un momento, el mundo se detuvo. El murmullo de la fiesta se desdibujó, y lo único que existía era esa mirada de sorpresa mutua, de confusión, de vértigo. Rosanna abrió ligeramente los labios, sin poder emitir palabra. Él tampoco dijo nada. Solo sus ojos, anchos y atónitos, hablaban por ambos y al mismo tiempo se miraron con deseo.
    
    La hermana, sin notar nada fuera de lo común, continuó:
    
    —Ismael, ella es mi hermana mayor. Tu tía Rosanna, sé que nunca te hablé de ella, pero quiero que ahora se puedan conocer.
    
    El silencio fue inmediato. Rosanna apenas logró disimular su respiración agitada. Ismael bajó la mirada, como si el universo acabara de partirse en dos.
    
    Y entonces, sin que nadie más lo notara, la historia dio un giro que ninguno de los dos había imaginado.
    
    El nombre Ismael seguía flotando en el aire, como una campana que había sido golpeada con demasiada fuerza. Rosanna sentía que cada segundo duraba una eternidad. Los latidos de su corazón retumbaban con fuerza en su pecho, y, sin embargo, su rostro se mantenía sereno, contenido, como si una parte de ella supiera cómo guardar el secreto que acababa de estallar.
    
    Ismael, de pie frente a ella, no pudo ocultar del todo la palidez que lo atravesó. Su sonrisa habitual se desdibujó, y aunque intentó recuperarla, lo hizo torpemente.
    
    —Mucho gusto… —murmuró, sin atreverse a llamarla por el apodo de ...
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