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Casado con Raquel (2)
Fecha: 18/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Spintria, Fuente: CuentoRelatos
Raquel continuó educándome y al segundo mes me había desentendido por completo de darle placer pues me había dejado bien claro que no es lo que quería. Cada vez me corría más y más rápido y eso la hacía a ella más y más feliz. Me había convertido en un amante cada vez más perezoso, subconscientemente era algo que me preocupaba, pero no fue algo que combatiera. Había pasado una semana sin follarla y cuando Raquel se abrió de piernas toda ofrecida no lo dudé un instante. A los treinta segundos ya me había corrido, la saqué y me disponía a darme la vuelta para dormir cuando me preguntó: —¿No vas a hacerme correr? —Pero pensaba que… —No pienses… Ya sabes lo que quiero: Que me comas. Dio comienzo una nueva fase: Al principio la follaba para inmediatamente comerla pero ahora hacer el amor sería solamente con mi boca, besándola en los labios, chupando sus pezones, acariciándola mientras la comía y cambiando de postura cada pocos minutos hasta que alcanzaba el orgasmo. Por supuesto también tenía erecciones, pero Raquel declinaba que la penetrara. Se ofrecía para masturbarme. Lubricaba mi polla con aceite corporal y me masturbaba. —Tienes una polla preciosa… —Gracias Raquel. Las primeras dos veces me masturbó hasta correrme, pero después de pronto se quejaba que se le cansaba la mano y que siguiera haciéndolo yo. —Me gusta ver cómo te masturbas… Era verdad, le gustaba. Y a mí me gustaba montarle un numerito y tomarme mi tiempo hasta llegar a correrme. ...
... Raquel participaba activamente y su cansada mano para masturbarme de pronto encontraba la energía para acariciarme el escroto o que sus dedos juguetearan con mi ano. Raquel me limpiaba la polla del aceite corporal y mi vello púbico de toda la corrida al finalizar. Y entonces estaba dispuesta de nuevo para que la comiera. Una noche Raquel me confió que: —Tu polla realmente no me motiva nada… No me malinterpretes, aquellos orgasmos eran buenos pero tu lengua siempre me ha hecho sentir mucho mejor. —¿Y qué me dices de las pollas de otros hombres? —Es diferente… Esos orgasmos son de verdad excepcionales, pero a ellos no los quiero para comerme, sólo a ti. La confesión de Raquel fue como una potente explosión para mi ego, pero me aseguró que era feliz con la evolución. Hice un tímido intento de cambiar la situación, pero unas pocas palabras de Raquel implorándome que la llenara con mi semen y no tratara de aguantar más fueron suficientes para quebrar mi voluntad. —Ahora cómeme… Paulatinamente, Raquel empezó a comentar mi apetito por el semen y las sesiones de masturbación que siguieron tomaron otro cariz. Ya no limpiaba mi semen del pubis y se lo tragaba, sino que me lo devolvía con un beso. Al mes siguiente ya ni beso, sino que lo recogía con sus dedos y me hacia limpiárselos con mi lengua. —Sabe bien, ¿a que sí?… Ya sabes lo mucho que me excita esto, ¿verdad?… Voy a hacer que desees sólo comerme… Así… Estoy tan mojada… No puedo esperar más a sentir ...