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Casado con Raquel (2)
Fecha: 18/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Spintria, Fuente: CuentoRelatos
... tu lengua. Sabía que estábamos embarcados en un proceso, Raquel era la guía y yo el todo voluntarioso discípulo. Inicialmente tenía una idea nítida de a dónde encaminaba Raquel nuestra relación. Hacía muchos meses que habíamos ido al club de parejas, pero Raquel me dijo que estaba dispuesta a que volviéramos. Sólo que esta vez no puso el pretexto de que estuviéramos con otra pareja. —Necesito muchas pollas, igual que la última vez… Para que me llenen de semen y así me comas… Tú también que sea así, ¿verdad? Igual que un perro bien entrenado, mi boca se hacía agua al pensarlo. Volvimos al club de parejas, pero esta vez Raquel no sólo me hizo buscarle hombres, también insistió en que estuviera viéndola. No fui muy selectivo en los hombres que escogí, pero Raquel me dijo entre polvo y polvo: —Pollas grandes… Quiero tíos con pollas grandes… Igual que un chico de los recados aplicado, sólo escogí los que Raquel quería. Ser testigo de su desbordante pasión mientras la follaban y saber que mi polla nunca la había hecho experimentar ese tipo de placer era humillante y me llevaba a preguntarme si acaso Raquel había fingido sus orgasmos conmigo cuando la penetraba. Al final de la velada me sentía completamente incompetente como amante, y Raquel lo sabía. Su solución fue bien sencilla. Se abrió de piernas y me aseguró que mi lengua era lo que siempre había deseado. Entre una lamida y otra le pregunté si había fingido su placer cuando habíamos ...
... follado. —Piensas demasiado… ¿Y qué si lo hice?… Es tu boca lo que siempre he necesitado… Y te gusta comerme, ¿verdad?… Especialmente después de que haya estado con otros hombres y esté llena de su semen. No te preocupes por tu polla dándome placer. Tienes la mejor lengua… Así… Chúpame… A fondo… Méteme tu lengua bien dentro… ¿Puedes saborearlos?… Se que estás tan excitado como me estás haciéndolo sentir a mí. Apuesto a que quieres correrte… Vamos, no trates de aguantar… Quiero que te corras… Y cuando nos hayamos corrido quiero verte chupándosela a alguien… Hazlo por mí… Porque quieres satisfacerme, ¿verdad? No pude aguantar más. Me corrí limpiando con mi lengua el semen de los ocho hombres que se habían corrido en Raquel. Y no habían pasado treinta segundos cuando ella también se corrió. Me encontraba exhausto, avergonzado y humillado. Y Raquel estaba pletórica, orgullosa de mí y feliz. —Espera aquí, voy a buscar a alguien… Raquel volvió unos minutos después y enseguida me encontré de rodillas ante un fornido camionero chupándosela. No paré hasta dejarlo seco por completo y sólo entonces Raquel y yo nos vestimos y regresamos a casa. Dimos un nuevo giro en nuestro proceso: Ahora Raquel iniciaba nuestras sesiones amatorias con las palabras: —Hazme el amor… Por todo mi cuerpo con tu boca y tus manos. Mientras lo hacía Raquel me preguntaba si me excitaba al ver un hombre tras otro follándola, llenándola con su semen, viendo su cuerpo resplandecer de excitación orgasmo ...