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Secretos entre Madres e hijos
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... con una sonrisa perversa. Mi madre, con una expresión de lujuria, asintió. «Tienes razón.» Se levantó y, dándome la espalda, se metió de nuevo mi pene. Esta vez comenzó a subir y bajar frenéticamente brincando sobre mi pene. Podía ver cómo mi pene entraba y salía de mi madre, cubierto por sus fluidos. «¿Te gusta así, hijo?» preguntó mi madre con su voz agitada. «Sí, me gusta. Se siente muy rico,» respondí, sintiendo cómo el placer recorría mi cuerpo. Cuando me di cuenta, la señora Margarita estaba sentada en el otro sillón, abierta de piernas, tocándose mientras nos miraba. Mi madre se levantó, dejando salir mi pene, el cual estaba cubierto de un fluido blanquecino. «¿Me lo prestas, amiga?» preguntó la señora Margarita a mi madre. «Claro, ve con ella, amor,» ordenó mi madre. La señora Margarita se acostó en el sillón y abrió sus piernas, invitándome a entrar. Me coloqué entre sus piernas y la penetré. Podía sentir cómo su vagina se ajustaba a mi pene, apretándolo. Tenía mis brazos apoyados en el sillón, viendo de frente a ella. Con ternura, me acarició la mejilla. «Vamos, Adrian. Comienza a follarme. Demuéstrame que estás hecho para darme placer,» dijo con una voz llena de deseo. Comencé a meter y sacar mi pene, moviendo mis caderas hacia adelante y hacia atrás con algo de torpeza al inicio, pero poco a poco le agarré el ritmo. Cuando me di cuenta, la estaba follando rápidamente. La señora Margarita gemía: «Sí, sí, qué rico, Adrian. Sabía que no me ...
... decepcionarías. Más fuerte, no te detengas.» No apartaba la mirada de la señora Margarita. Me encantaba ver los gestos que hacía mientras la follaba. Luego, giré para ver a mi madre y, sin haberme dado cuenta, Octavio ya estaba en el mismo sillón donde estaba mi madre. Ella estaba inclinada, chupando el pene de Octavio. Su boca se movía arriba y abajo, succionando, mientras él la sostenía del cabello. «Así, puta trágatelo todo,» decía Octavio. «Eres una puta excelente.» Mi madre obedeció y con algo de esfuerzo metió el pene de Octavio hasta el fondo de su garganta, ella comenzaba a toser y lo volvía a intentar Octavio, con una sonrisa malvada, empujaba su cabeza para que se lo metiera todo parecía que ella se ahogaba con cada intento. La señora Margarita, viendo la escena dijo entre gemidos «tú puedes amiga” Adrian. Quiero sentir cómo me penetras con fuerza,» suplicó. Aumenté el ritmo, mis embestidas eran con mayor fuerza y profundas. La señora Margarita alcanzó el orgasmo, su cuerpo se tensó y un grito de placer escapó de sus labios mientras tenía pequeños espasmos. Octavio, con una sonrisa perversa, sacó su pene de la boca de mi madre, la puso en cuatro sobre el sillón y la penetró con fuerza. Podía ver cómo sus senos se columpiaban con cada embate de Octavio. Los gemidos de mi madre llenaban la habitación, y sus manos se aferraban con fuerza al sillón. El resto de la noche continuamos follando a nuestras madres. Cuando amaneció, estaba en mi habitación ...