1. Secretos entre Madres e hijos


    Fecha: 20/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... con la señora Margarita apoyada en mi costado, abrazándome. Ella se despertó al sentir mi movimiento.
    
    «¿Qué hora es?» preguntó ella, aún somnolienta.
    
    «Las 11,» respondí.
    
    «Debo irme. Aún tengo que arreglar cosas de mi padre,» dijo poniendo una cara de tristeza.
    
    «¿Quieres que te acompañe?» pregunté.
    
    Ella me miró con una sonrisa. «¿Harías eso por mí?»
    
    «Claro que sí,» respondí sin dudarlo.
    
    «Vale, entonces hay que apurarnos,» dijo, levantándose de la cama.
    
    Ese día me la pasé toda la mañana y tarde con ella, yendo y viniendo, arreglando cosas y papeleo del abuelo de Octavio. Cuando llegamos a mi departamento, todo estaba apagado y en silencio.
    
    «Tu madre debe estar en mi departamento,» dijo la señora Margarita, riendo.
    
    «Vamos a ver,» respondí.
    
    Al entrar, escuchamos cómo gemía mi madre desde la habitación de Octavio.
    
    «Ves, te dije que estarían aquí,» dijo la señora Margarita, riendo.
    
    «No hay que interrumpirlos. Ven, vamos a divertirnos nosotros,» sugirió la señora Margarita, fuimos a su habitación.
    
    Cerré la puerta detrás de nosotros y la empujé suavemente contra la pared. Comencé a besar su cuello mientras mis manos exploraban su cuerpo. Ella respondió con gemidos de placer, sus manos acariciando mi pecho.
    
    «Quiero que me folles de ...
    ... nuevo,» susurró en mi oído, su voz llena de deseo.
    
    La llevé a la cama y la recosté suavemente. Me quité la ropa rápidamente y me coloqué entre sus piernas. Podía sentir su calor y su humedad, lista para recibirme.
    
    «¿Estás lista?» pregunté, mirándola a los ojos.
    
    «Sí, por favor. No pares,» suplicó.
    
    Comencé a penetrarla lentamente y poco a poco, aumenté el ritmo, la señora Margarita gemía y se movía al ritmo de mis movimientos, sus manos aferradas a mis hombros.
    
    «Más rápido, Adrián,» decía jadeando.
    
    «Sí, sí, así, Adrián,» gritó, con la voz llena de placer.
    
    Continué follándola con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo respondía al mío. La señora Margarita se aferraba a mí, sus uñas clavándose en mi espalda. Finalmente, no pude contenerme más y me vine dentro de ella, con un gruñido profundo y satisfactorio.
    
    «Eso se sintió tan bien,» dijo la señora Margarita, aún recuperando el aliento. «Gracias, Adrián.»
    
    «De nada,» respondí, besándola suavemente en los labios.
    
    Nos quedamos abrazados por un momento, disfrutando del placer residual, para luego salir y cenar algo al ritmo de los gemidos de mi madre la cual continuaba follando con Octavio. la relación con mi madre cambió por completo al igual que con la señora Margarita nos volvimos una especie de amantes. 
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