1. Secretos entre Madres e hijos


    Fecha: 20/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... era una mujer de unos 40 años, con un cuerpo que aún llamaba la atención. Tenía el cabello castaño claro, generalmente recogido en una cola de caballo Su figura era curvilínea, con senos grandes y firmes, una cintura estrecha y caderas anchas. Siempre vestía de manera provocativa, con vestidos ajustados que resaltan sus curvas y tacones altos que realzaba sus piernas. Su estilo era sensual y atrevido.
    
    Una tarde, mi madre había hecho lasaña para comer y me entregó un tupper con lasaña. «Hijo, ¿me haces un favor y le llevas esto a Margarita, por favor?» me dijo. «Claro, voy,» le respondí. Fui a su departamento y toqué el timbre como tres veces, pero no salía nadie. Sin embargo, del interior salía mucho olor a cigarro.
    
    Estaba por irme cuando abrieron la puerta. Salió su hijo en boxers rascándose el estómago y por debajo del boxer se notaba que estaba erecto y se veía que no le preocupaba salir así.
    
    «¿A quién buscas?» me preguntó.
    
    «Hola, ¿estará tu mamá?» pregunté.
    
    «¿Para qué o qué?» me dijo.
    
    «Le traigo algo que le manda mi madre,» respondí.
    
    En eso, se metió y dijo: «Te buscan, zorra.» Me sorprendió escuchar eso. Luego, detrás de él, salió la señora Margarita. Estaba cubierta solo con una cobija que rodeaba su cuerpo y estaba despeinada hasta me dio vergüenza verla así porque se notaba que debajo de la cobija estaba desnuda.
    
    «Hola,» me dijo algo agitada.
    
    «Hola, señora. Mi madre le manda lasaña,» dije.
    
    «Oh, muchas gracias. Dile que se lo agradezco,» ...
    ... me dijo.
    
    «Bueno, con su permiso me retiro,» dije. «Sí, muchas gracias,» me dijo y regresó a su departamento.
    
    Qué raro fue eso pensé, pero ¿cómo le puede decir así a su madre? me pregunté y regresé a mi departamento. Le dije a mi madre que le entregué el tupper a su amiga, pero no comenté lo que vi.
    
    Una tarde, me encontraba llegando al condominio y vi a la señora Margarita platicando con el vigilante. Al verla, la saludé.
    
    «Hola, señora Margarita,» dije.
    
    «Hey, hola, Adrian,» me dijo. En eso, ella se dio cuenta de que miraba con curiosidad a sus manos, donde llevaba unas revistas y un libro de historia.
    
    «Te gusta la historia,» me preguntó.
    
    «Sí, mucho,» le dije.
    
    «Qué sorpresa, yo soy profesora de historia. Ten, te presto el libro,» me dijo.
    
    «Lo prometo leerlo y regresarlo lo antes posible,» dije.
    
    «No te preocupes, tómate tu tiempo,» me dijo.
    
    Luego de unos días mientras mi madre estaba en la oficina, decidí visitar a Margarita para devolverle el libro que me había prestado. Toqué el timbre y, después de un momento, un hombre mayor abrió la puerta. Era el padre de Margarita, el señor Enrique, un hombre que apenas podía caminar debido a su avanzada edad. Se movía lentamente y parecía tener dificultades para mantenerse erguido.
    
    «Hola, ¿está Margarita?» pregunté.
    
    «Sí, pasa,» respondió el hombre con una voz débil. «Está en su habitación.»
    
    Caminé hacia la habitación de Margarita. La puerta estaba entreabierta y, al asomarme, lo que vi me dejó sin ...
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