1. El detective ( Vigilando a una joven ) 23 capítulo


    Fecha: 21/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: dulceymorboso, Fuente: TodoRelatos

    A los cuatro les costó separarse al terminar la jornada dominical después de haber estado dando rienda suelta al deseo que sentían.
    
    —Entonces, ¿queréis que pasemos el finde que viene juntos? —les preguntó Julia al llegar a casa de los padres de Tamara para dejar a la joven allí.
    
    Cuando Ernesto les había dicho que tenía pagados dos meses más en esa casa, las tres habían saltado de alegría y habían organizado para volver a verse allí.
    
    —Si. Por mí, perfecto —dijo Marisa ilusionada.
    
    —Mi novio me va a matar, pero yo también quiero pasar el fin de semana con vosotros —dijo Tamara mientras sacaba la bolsa del maletero.
    
    —Vamos hablando esta semana.
    
    Desde el asiento del conductor, Ernesto las veía por el espejo retrovisor despedirse.
    
    —Gracias por todo —les dijo Tamara abrazándolas —. Voy a despedirme de Ernesto —al decirlo, se sonrojó.
    
    —Si. Despídete de él o se enfadará —le dijo Marisa sonriéndole —. Ya nos contarás qué pasó en el garaje, ¡eh! Que eso no se nos olvida.
    
    —Tonta —protestó colorada.
    
    —No le hagas caso, cariño —le dijo Julia —. Mira que eres bicha, Marisa —Le sonrió y la abrazó por la cintura.
    
    Ernesto vio a la pelirroja acercarse.
    
    —Gracias por todo, Ernesto —Agachándose metió la cabeza por la ventanilla y lo besó en los labios —. Me encantó dormir con usted y lo de antes del garaje —le dijo al oído.
    
    —Y a mí, cariño —Le sonrió recordándolo.
    
    Antes de irse de la casa, y ya con todo recogido, Tamara, superando su vergüenza, la había ...
    ... pedido ir un momento al garaje con la excusa de meter la bolsa en el coche. Allí lo había mirado nerviosa y ante la sorpresa de él se lo había pedido.
    
    —Ernesto… ¿me lo vuelve a hacer por detrás? —le había pedido sonrojándose.
    
    —¿Aquí?
    
    —Si.
    
    —¿Por qué no me lo pediste antes cuando follamos en el jardín?
    
    —No sé —Lo mirara pensativa —. Creo que me daba vergüenza con ellas delante.
    
    —Eres un cielo de niña —La besó en los labios.
    
    Excitada, la joven se había subido el vestido y bajándose las bragas hasta las rodillas le había ofrecido el culo apoyando las manos en el maletero del coche.
    
    —Me encanta, Ernesto —le había dicho entre gemidos mientras le follaba el culo.
    
    —¿Qué es lo que te encanta? —le preguntó excitado agarrándole las nalgas.
    
    —Esto… ¡Joder! ¡Qué gusto!
    
    —Dilo, cariño. Di lo que te encanta.
    
    —Que me folle el culo —Comenzó a temblar —. Si… Si. Me encanta que me folle el culo así fuerte. Me corro…
    
    —Me gusta muchísimo follártelo, cielo. Yo también me corro ¡Dios!
    
    Ernesto la miró sacar la cabeza hacia fuera del coche.
    
    —Lo repetiremos cuando quieras, cielo —le dijo mientras miraba por el espejo retrovisor como Marisa y Julia esperaban fuera —¿Guardaste mi número de teléfono?
    
    —Si. Le hice antes una llamada perdida para que tenga el mío.
    
    —Ah, perfecto.
    
    Los tres adultos la vieron alejarse hacia la puerta de su casa y las chicas se subieron al vehículo.
    
    —Bueno, vamos que el marido de Marisa la espera —le dijo Julia desde el asiento ...
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