-
¿Vienes a la playa?
Fecha: 21/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Susana, Fuente: CuentoRelatos
... vez más. Aun le quedaba gotas del baño que brillaban en su torso moreno sin un solo pelo. Hasta eché algún vistazo a su polla. Era de las que están siempre descapulladas, con el glande siempre a la vista. Empezaba a notar algo de picor en la piel. Era momento de echarse más protector solar pero no me apetecía nada moverme. Miré a Antonio que estaba en ese momento sentado fumando un pitillo. Con voz un poco mimosa le pregunté si le importaba ponerme la crema, que estaba muy a gusto y no me quería mover. Antonio cogió la crema y me la aplicó por toda la espalda. Estaba sentado a mi lado y podía ver sus piernas y su polla. Me gustaban sus manos y más me gustaban cuando rozaban mis tetas al aplicarme crema en los costados. Vi que su polla se ponía medio gorda y eso me gustó más. Pasó a las piernas sin detenerse en el culo. ¡Qué caballeroso! Pensé con un poco de pena hasta que noté que, al ponerme en la cara interna de los muslos, me rozaba el coño. Mi reacción incontrolada fue separar un poco más las piernas algo de lo que pareció no darse cuenta hasta que sus manos empezaban a subir por el inicio de mis nalgas. ―¿El culo también? -me preguntó ―No es muy correcto, pero estoy muy a gustito -le respondí ―A mí no me importa -me dijo ―Pues dale -le contesté Sus manos llenas de crema se posaron en cada nalga y empezaron a masajearlas más que otra cosa. Las separaba y pasaba un dedo por toda la raja justo hasta donde empezaba mi coño que se iba humedeciendo. ...
... Solo duró un minuto, pero fue maravilloso. Le di las gracias y él se tumbó boca abajo en su toalla. Pude ver por un segundo su pene en todo su esplendor y me encantó. Le dije que me dejara un rato más y le ponía crema a él y me dio su ok. Me dijo que tenía una piel muy suave. Aquello parecía que iba por un camino insospechado, pero me gustaba la dirección que tomaba. Tenía ganas de disfrutar de su cuerpo. Me puse de rodillas en su toalla, tocando su cuerpo con ellas, y le eché crema en toda la espalda. Se la extendí despacio pasando por toda su espalda, nuca, brazos y acariciando la parte superior de su culo. Al notar que me detenía, me dijo que el culo también si no me importaba. Le contesté que para nada. Vi que separaba un poco las piernas y pude ver su polla medio erecta saliendo por debajo de sus huevos. Le di un masaje en el culo, como el suyo, y empecé a descender con mis manos por sus muslos. Separó un poco más las piernas y yo me puse más abajo. Ahora podía ver casi toda su entrepierna. Después del masaje en el culo su empalme era bastante evidente y no me corté a la hora de acariciar su polla con mis dedos cuando pasaban por allí. Miré si alguien se estaba fijando en nosotros, pero solo había un chico solitario que parecía dormido. Hacia el otro lado de la playa no había nadie. Hice 4 o 5 pasadas por su polla. Que ganas me estaban entrando de cogerla con la mano. Me contuve y seguí hasta sus pies. ―Mmmm, que gustito, ya no me muevo en un buen rato Estaba ...