1. Después de la cena parte 4


    Fecha: 23/07/2026, Categorías: Otros Textos, Autor: Janda, Fuente: TodoRelatos

    ... verdad.
    
    Ella no dijo nada.
    
    Se mordió el labio. Y luego le tendió las manos al frente.
    
    —Hazlo.
    
    Carlos sonrió, lento. Salió del baño, buscó una de sus corbatas y volvió. La ató a sus muñecas, con firmeza pero sin hacerle daño. Luego tomó otra para cubrirle los ojos.
    
    Laura se sentó en el borde de la cama, completamente vulnerable. Atada. A ciegas.
    
    Él la observó, excitado por el poder, por el cuerpo perfecto que se ofrecía sin reservas.
    
    Empezó por besarle los tobillos, subiendo lentamente por las piernas, con la lengua recorriendo cada curva. Laura temblaba, tensa, esperando el contacto donde más lo deseaba… pero Carlos se detenía antes.
    
    La hizo recostarse, abrió sus piernas y sopló suavemente sobre su sexo húmedo, sin tocarla. Ella se arqueó, gimiendo suave.
    
    —Carlos, por favor…
    
    Pero él no cedía. La besaba en los pechos, mordía con suavidad sus pezones duros, bajaba con la lengua por su abdomen… y se detenía.
    
    —No estás suplicando aún —le susurró.
    
    Laura jadeó, conteniendo la frustración y el deseo. Se retorcía con cada aliento.
    
    Finalmente, cuando no pudo más, lo dijo con voz ronca, casi rendida:
    
    —Por favor… cómeme. Hazme tuya. No aguanto más…
    
    Carlos sonrió, satisfecho.
    
    Entonces sí. Se lanzó entre sus piernas, lamiéndola con una mezcla perfecta de suavidad y ritmo. Ella gritó de placer, ahora sin contenerse. Atada. Ciega. Entregada. Se corrió rápido, fuerte, sus piernas temblando alrededor de su cabeza.
    
    Pero no terminó ahí.
    
    La ...
    ... desató y la giró. La tomó desde atrás, con fuerza, sin hablar. El ritmo fue salvaje, profundo, con sus cuerpos chocando como si el deseo fuera infinito. Ella lo recibía sin reservas, gritando su nombre, pidiéndole más, suplicando ahora por placer.
    
    Cuando terminaron, exhaustos, sudorosos, volvieron a caer en la cama.
    
    Laura apoyó la cabeza en su pecho.
    
    —No sabía que eras tan… oscuro —susurró con una sonrisa satisfecha.
    
    —No sabía que me dejarías llevarte tan lejos —respondió él.
    
    Silencio. Respiraciones lentas. Y el sonido lejano del aire acondicionado.
    
    Por primera vez, ninguno fingía.
    
    Solo eran dos cuerpos… y una fantasía cumplida.
    
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    "Después de la cena – Parte final: La última vez"
    
    Pasaron semanas sin hablar de lo ocurrido. Ni el hotel. Ni la ducha. Ni las fantasías. Todo había quedado guardado en la piel, pero silenciado en la rutina diaria.
    
    Hasta que una tarde, Laura se acercó a su escritorio con un sobre.
    
    —Voy a pedir el traslado. Me sale una oportunidad en otra ciudad. No lo he dicho aún.
    
    Carlos la miró en silencio. El corazón le golpeó en el pecho.
    
    —¿Cuándo?
    
    —Un par de semanas.
    
    Ninguno dijo nada más.
    
    Pero esa noche, como por reflejo, sus mensajes volvieron a cruzarse. Una simple frase bastó.
    
    Y Carlos fue.
    
    El departamento de Laura estaba más silencioso que nunca. La luz era baja. Ella lo esperaba en el centro de la sala, descalza, con un vestido negro sin nada debajo. Lo miró con ternura, no con fuego. Pero cuando lo ...