1. Me como a un colágeno (sobrino de mis jefes)


    Fecha: 24/07/2026, Categorías: Hetero Autor: AnaOG1984, Fuente: CuentoRelatos

    El sobrino de mis jefes me escribe ya después del trabajo, me coquetea y le respondo; le mando foto en ropa interior y acaba yendo a mi departamento a cogerme.
    
    Mis jefes tienen un sobrino que trabaja mucho con la oficina y debido a que yo la administro, él y yo tenemos mucho contacto, incluso a horas o días no laborales. Casi desde que me conoció -Saúl, así se llama- me invitaba a salir, me hacía cumplidos, me hacía uno que otro regalo y así. La verdad nunca le hice caso, porque está muy joven, tiene 22 años.
    
    Cuando me invitó a salir, le dije que podía ser su mamá y me dijo, “Sí, pero no lo eres, Ana; eres una mujer que me gusta y mucho”. De cualquier forma, no le hice caso y siempre le dejé en claro que yo no quería nada con él, porque estaba muy chico. Igual, él siguió haciendo la lucha. Y así estuvo un año, hasta hace unos días que se le hizo encamarme.
    
    El domingo pasado, ya estando en casa me empezó a escribir Saúl porque nos quedamos con algunos pendientes de la oficina para el lunes. Se alargó un poco la plática, entonces me preguntó si quería ir a tomar algo, le dije que ya me iba a acostar.
    
    -Tan temprano? No te creo, Ana, apenas son las 7.
    
    -Sí, de hecho, ya estoy en cama. ¿Pero qué no estás en Valle de Bravo?
    
    -Estoy de regreso, entrando a la ciudad. ¿A poco ya estás en pijama y todo?
    
    -Digamos que sí.
    
    -¿Cómo?
    
    -Es que no uso pijama –en ese momento pensé en dárselas y probar un chavito en sus veinte, además ha insistido mucho y pues es sobrino ...
    ... de los dueños, hay que quedar bien-.
    
    -¿En serio?
    
    -Sí, mira –le mandé una foto acostada en mi cama en ropa interior-.
    
    -¡No chingues, Ana, estás bien pinche buena! ¡Qué tetas! ¡Mándame otra, no seas mala!
    
    -¿Así? -le mandé otra metiendo la mano en mi tanguita y mordiéndome los labios-.
    
    -¡Ufff no sabes cómo me la pusiste, Ana!
    
    -Ándale, te invito algo, paso por ti ahorita.
    
    -¿No, como crees? Ya te dije que estás muy chavo; confórmate con la foto, Saúl.
    
    No contestó, creí que se había enojado, pero minutos después me llamaron los de seguridad, preguntándome si autorizaba a pasar a un visitante –obvio era Saúl-. Sólo me puse una camisa blanca abierta y la ropa interior negra con la que me tomé la foto; medio me tapé y le abrí la puerta, puso los ojos como platos.
    
    -No te arreglaste, Ana; pero mejor, la verdad.
    
    -Pues te dije que no iría, Saúl.
    
    -Bueno, pero invítame a pasar, ¿no? Así te veo más de cerca y en vivo.
    
    -No quitas el dedo del renglón, ¿verdad? –sonreí- Pásale.
    
    Le ofrecí algo de tomar y me pidió algo que tuviera alcohol; le serví un ron de esos que se toman solos. Como era de esperarse no estaba acostumbrado a ese tipo de bebidas; se le notaba en la cara cuando tragaba el ron, aunque trataba de ocultarlo para impresionarme. Me abroché un par de botones de la camisa, pero dejándole ver mis tetas sin problema.
    
    Después de un rato me paré al bañó, fui al de mi cuarto, cuando salí estaba Saúl en la puerta de mi cuarto esperándome, enseguida ...
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