1. Me como a un colágeno (sobrino de mis jefes)


    Fecha: 24/07/2026, Categorías: Hetero Autor: AnaOG1984, Fuente: CuentoRelatos

    ... verga?
    
    -Está rica; eres muy cogelón, ¿verdad?
    
    -Cuando se puede.
    
    -Tienes muchas amiguitas para coger, ¿verdad?
    
    -Algunas; siempre hay alguna que quieren verga. Pero ninguna está tan rica como tú, Ana.
    
    -¿Ah sí? ¿Estoy más rica?
    
    -¡Cómo no!
    
    -¿Por?
    
    -Tienes mejores tetas.
    
    -¿Ah sí? ¿Qué más?
    
    -Tienes mejores nalgas y las mueves bien sabroso; además estás caderona; te ves bien rica.
    
    -¿Y ya te cogiste a alguien de la oficina, canijo? –sonrió- sí, ¿verdad? Eres un cabroncito, Saúl. A quién te cogiste, ¿eh? ¿A quién se la metiste? –aceleré mis movimientos-.
    
    -Te mueves bien rico, Ana. No mames qué rico se te ven las tetas.
    
    -¿Te gusta? –cambié mis movimientos-.
    
    -Ay, cabrón, ¡qué rico!
    
    -A quién te cogiste, ¿eh?
    
    -A Jimena.
    
    -¿A la novia de Hugo?
    
    -Sí, la invité de antro y luego hotelazo.
    
    -¿Estuvo rico? ¿Coge rico?
    
    -Sí, además le metí un fajesote en el coche y me la mamó bien rico, pero tú la mamas mucho mejor.
    
    -¿Ah sí? ¿Te gustó cómo te la mamé?
    
    -Un chingo, Ana. Ya me habían dicho que eras muy buena para mamarla.
    
    -¿Quién te dijo?
    
    -Mis tíos y Hugo.
    
    -¿Y qué más te dijeron?
    
    -Que se las mamas en la oficina, que te han cogido en la oficina, que te gusta tragártelos y también que te los echen en las tetas. ¿Es cierto?
    
    -Sí, me encanta sentir cómo me caen en las tetas.
    
    -¿Es cierto que Hugo te cogió en el estacionamiento?
    
    -Sí; un día que nos quedamos hasta tarde, ya nos íbamos y empezamos a besarnos afuera de los ...
    ... coches, nos calentamos, nos metimos a su coche y acabamos cogiendo.
    
    -¿Sí eres bien puta, verdad, Ana?
    
    -Es que me encanta la verga, me encanta coger, Saúl. Me encanta que me la metan –estaba a punto de venirme, entonces me incliné poniéndole mis tetas en la cara para que me las comiera-me encanta sentirla adentro; me voy a venir, chúpame las tetas –lo hizo y poco después me vine- ay, qué rico… tienes la verga bien dura, Saúl –seguí montándolo suavemente-.
    
    -Qué rico te vienes, Ana, qué rica cara pones. No puedo creer que por fin estemos cogiendo.
    
    -¿Tanto así?
    
    -Desde que te vi me gustaste, te me antojaste cabrón.
    
    -Mmm… qué rico.
    
    -No sabes cómo me calienta verte; me encantan tus escotes y tus nalgas se ven deliciosas –en ese momento me di la vuelta para montarlo de espaldas y me viera las nalgas y cómo entraba su verga en mi panocha- puta madre, qué rica te ves así, Ana. Te mojas un chingo la pucha.
    
    Después de unos pocos minutos se cansó de estar acostado, pero quería seguir viéndome las nalgas, así que me puse de perrito poniéndome en la orilla de la cama, él se puso de pie debajo de la cama y empezó a darme rico.
    
    -Pinches nalgotas ricas que tienes, Ana.
    
    -¿En serio te gustan?
    
    -¿Cómo no? Están bien pinches ricas.
    
    -Dame nalgadas, Saúl, me gusta, me calienta –me dio una-un poco más fuerte.
    
    -¿Así?
    
    -Mmm, sí, así… ay, qué rico –siguió con las nalgadas, ahora sí en poco más fuertes-.
    
    -Qué ganas tenía de verte así, Ana; no mames, estás bien ...