1. Antonio reparte rabo en casa de su sobrina


    Fecha: 25/07/2026, Categorías: Hetero Autor: AntonioSPA, Fuente: TodoRelatos

    ... marcaba el ritmo con la cadera, empujando con más confianza a medida que su polla se endurecía por completo.
    
    —Eso es, chiquilla… así se hace —gruñía, mirándola desde arriba con el ceño fruncido y la mandíbula apretada—. No sabes lo bien que se te da, ¿eh?
    
    Anya le respondía con gemiditos sordos, profundos, que le vibraban en la verga como una caricia interna. Lo miraba desde abajo, con las pestañas temblorosas y la baba escurriéndole por la comisura de la boca. Cada vez que intentaba meter más, se atragantaba un poco, pero no se rendía. Se aferraba a los muslos peludos de Antonio, tragaba aire por la nariz y volvía a recibirla con hambre.
    
    Antonio soltó una risa gutural, esa mezcla de placer y poder que lo recorría siempre que una mujer se entregaba así, con la cara llena de polla.
    
    —Madre mía, chavala… parece que llevas seis meses practicando con plátanos. Ese crío va a salir sabiendo chupar pollas —se carcajeó—. No le pongáis chupete, que le va a parecer pequeño.
    
    Ella gimió al oírle decir eso, y se tragó otro tramo de verga, esforzándose por encajarla hasta el fondo. Antonio soltó un gruñido ronco, con la nuez marcándose en el cuello, y su cuerpo entero se tensó.
    
    —¡Ufff… como sigas mamando así, te voy a echar tanta lefa que al renacuajo le va a salir el primer eructo con sabor a polla!
    
    Le sostuvo la cabeza con firmeza, y empezó a mover las caderas con más fuerza, más decididamente, follándole la boca como si fuera un coño. Cada vez que empujaba, Anya se ...
    ... atragantaba un poco, pero no protestaba. Al contrario: se agarraba con más fuerza, con los ojos lagrimosos, mientras la polla le entraba y salía entre jadeos húmedos y babas espesas.
    
    —¡Mira qué guapa estás así! —soltó Antonio, mirándola babeada, con la barriga redonda rozándole los muslos—. Con el bombo lleno y la boca rebosando rabo. La Virgen de la Leche.
    
    Ella se frotaba el coño por encima de las bragas con una mano, mientras con la otra se aferraba al muslo del camionero. Sentía la verga latiendo dentro de su garganta, notaba cómo se hinchaba más con cada embestida, cómo se ponía aún más dura, más gorda, más caliente.
    
    Antonio apretó los dientes.
    
    —¡Dios… prepárate, niña… que te voy a dar el almuerzo!
    
    Con un último empujón, le metió toda la polla hasta la base, haciéndola ahogarse un segundo, y se corrió con un gruñido largo y profundo que le salió desde el alma.
    
    —¡Aaaaaah, joder… toma mi leche, zorra, trágatela toda!
    
    Eyaculó con fuerza, varios chorros espesos y calientes que fueron directos a su garganta. Anya tragó instintivamente, sin soltarle la polla, sintiendo la leche correrle por dentro como una corriente ardiente.
    
    Antonio jadeaba como un toro después de embestir. Le acarició el pelo, más suavemente ahora, mientras sentía su polla palpitar aún entre los labios de la rusa.
    
    —Muy bien, sí señor… así me gusta. Ni una gota fuera. Hay que nutrir al crío como Dios manda —dijo, mirándola con gesto satisfecho—. Esa leche que te acabo de soltar es puro ...
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