-
La perfecta esclava Marina
Fecha: 26/07/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Eduardo Marín, Fuente: CuentoRelatos
... yo era su criada, que estaba allí para servirles, y poco a poco me iba cargando con más y más obligaciones. Yo les hacia la compra, les hacía recados, les tenía todo el calzado impoluto, les limpiaba el coche por dentro y por fuera muchas veces, sobre todo los fines de semana, cuando se iban a Becerril de la Sierra. Allí también les servía siempre con mucho respeto. Cuando llegó agosto del 2022, La señorita Vanessa se fue unos días de vacaciones con su amiga Silvia, a Lloret de Mar (Girona). Yo me quedé con su madre, que quiso ir a Becerril de la Sierra a descansar. Yo con la señora Isabel estuve encantada, pues sabía como tratarla, sabía lo que le gustaba y hacia todo lo posible por tenerla siempre contenta. En el chalet de Becerril, tenían piscina particular y allí se ponía todos los días la señora Isabel a tomar el sol, en su tumbona. Yo me acercaba muchas veces, para preguntarle si deseaba tomar algo…Y casi siempre era agua lo que me pedía. Pero una mañana, me pide una cerveza, yo se la sirvo rápidamente… y me dice: –¿Dónde está mi aperitivo? –Ahora mismo se lo preparo, señora Isabel, le digo yo. –Eso ya lo tienes que tener preparado… me contestó. Yo enseguida abrí una lata de mejillones y se los puse sobre unas patatas de bolsa y rápido se lo serví pidiéndole perdón. Me puse en plan sumisa, y sólo me faltó ponerme de rodillas, para suplicar que me perdonara. A la señora Isabel le gustaba mi sumisión, le agradaba que yo estuviese ...
... pendiente de Ella, siempre tratándole de usted, con mucho respeto y educación. Esa misma mañana me dijo que quería comer en el jardín, yo por supuesto le monté su mesa en el jardín como ella quería y le serví allí su comida, una ensalada Cesar y un salmón con champiñones. Yo le puse su buen vino, su postre, le serví allí su café y la verdad es que cada vez más y más me desvivía, por contentar a mi jefa Isabel. Ella por supuesto se debió dar cuenta, pues después de tomarse el café, entró al chalet, se sentó en el sofá para ver la tele… Y cuándo yo le dije si me necesitaba, pues iba a ir a comer… La señora Isabel, cómo en broma me contestó: Hoy deberías estar castigada sin comer, por haberme fallado ésta mañana con el aperitivo. Yo sumisamente le comenté a la señora Isabel, que tenía toda la razón, que le volvía a pedir perdón y que por supuesto no iba a comer, cómo castigo. La señora Isabel, me dijo: Así me gusta, que aprendas que los fallos tienen su castigo… Así la próxima vez estarás más atenta. Yo sinceramente, no me esperaba eso de la señora Isabel. Pero no quedó ahí la cosa… Yo le comenté, que es que ya tenía la comida preparada… Sólo faltaba calentármela… Y la señora Isabel se levantó, se fue conmigo a la cocina y me dijo: A ver… ¿Dónde está tú comida? –Aquí la tengo señora Isabel. Y se la enseñé. La señora Isabel, cogió mi plato y lo que tenía, una rodaja de salmón con ensalada, lo tiró a la basura y me dijo: –¿Has visto que fácil es la cosa? ...