1. La perfecta esclava Marina


    Fecha: 26/07/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Eduardo Marín, Fuente: CuentoRelatos

    ... Así de simple… Si no hay castigo, no vas a prender nunca, me dijo sonriendo.
    
    –Yo lo siento por el salmón, señora Isabel. Ya que lo tenía hecho… pero tiene usted razón. Tengo mucho que aprender y seguramente que me tendrá que castigar muchas más veces…
    
    –No te preocupes por eso, yo encantada de castigarte todas las veces que haga falta… Obviamente por tu bien, terminó diciendo con algo de ironismo.
    
    El caso es que ella se volvió a sentar en el sofá. Yo le pregunté: ¿Desea algo más señora Isabel?
    
    Y ella me contestó: Pues ya que hoy no vas a comer por estar castigada, deberías darme un masaje en los pies, mientras veo la tele, a modo de castigo, pues quedarte sin una comida, es muy poco castigo.
    
    Yo enseguida me arrodille a sus pies y le dije: Tiene toda la razón señora Isabel, una vez más le pido perdón y me quedo aquí arrodillada a sus pies para servirle y hacer lo que usted quiera mandar…
    
    –Muy bien. Me dijo la señora Isabel. Y añadió… De momento trae un taburete o una silla, para que yo pueda apoyar mis pies…Mientras tú me los masajeas.
    
    Yo le obedecí, coloqué una silla, para que sobre ella pudiera descansar sus pies. Yo me puse frente a ella, arrodillada y así estuve un buen rato masajeando sus pies.
    
    Sinceramente mi jefa Isabel tiene unos pies preciosos y yo de no haber estado arrodillada hubiera disfrutado dándole ese masaje. Pero no estaba acostumbrada a estar arrodillada y a la media hora ya me empezaban a doler las rodillas.
    
    Mi jefa notó que ...
    ... estaba incómoda… Me preguntó porqué me movía tanto…
    
    –Yo le dije, que es que me dolían las rodillas…
    
    Y mi señora me contestó: Es normal, los primeros días, suele suceder. Tendrás que irte acostumbrando, si quieres ser una buena criada.
    
    Sí mi señora Isabel le contesté yo, perdóneme.
    
    Ella al verme tan sumisa, tan vulnerable… No se apiadó y me tuvo otro rato bastante largo arrodillada a sus pies, dándole el masaje.
    
    Después de casi una hora de rodillas masajeando sus pies, mi jefa me pregunta si me gustan sus pies y yo le digo que sí, que tiene unos pies muy bonitos, muy finos y elegantes…
    
    Isabel me dice: Bésamelos y cálzame las zapatillas. Creo que por hoy es suficiente castigo.
    
    Yo veo el cielo abierto… Le beso sus pies con devoción varias veces, le calzo sus zapatillas y le doy las gracias por su castigo.
    
    Mi jefa me sonríe, y me dice que he estado muy bien, para ser mi primer castigo.
    
    Así quedó la cosa.
    
    Pero a la noche después de cenar, la señora Isabel se levanta para ir al baño a lavarse la boca. Y enseguida me llama, para que vaya.
    
    Yo acudo a su llamada y veo un rollo de papel higiénico en el suelo del cuarto de baño.
    
    Mi señora Isabel me dice: ¿Crees que está bien ese rollo de papel en el suelo?
    
    –No mi señora Isabel. Le contesté. Y lo recogí del suelo y lo coloqué en su sitio.
    
    Obviamente yo no lo había puesto en el suelo. Me pareció muy extraño. Y sinceramente pensé enseguida que era cosa de mi señora Isabel, pero obviamente no me atreví a ...
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