1. La perfecta esclava Marina


    Fecha: 26/07/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Eduardo Marín, Fuente: CuentoRelatos

    ... zapatillas o sus chanclas. Entonces su madre, muchas veces tenía que salir en mi defensa, pues los zapatillazos que su hija me daba, eran tremendos…
    
    Han pasado ya tres años y sigo siendo esclava de ellas. Tengo mucho que soportar, lo sé… pero es maravilloso poder ser la esclava de dos bellísimas mujeres.
    
    Mi ama Isabel la verdad es que se comporta muy bien conmigo, no siempre lógicamente, pero la entiendo muy bien como mi ama que es… Y la hago mucho disfrutar, sin tanto castigo y sin tantos miedos.
    
    Hay veces que mi ama Isabel me regala blusas, ropa suya usada, pero que está muy bien.
    
    La señorita Vanessa, no me puede dar su ropa, pues ella es muy delgada y más alta que yo y no me vale nada de ella.
    
    A veces me trata mejor… Pero sigue castigándome bastante.
    
    Gracias a Dios, desde septiembre del año pasado, mi ama Vanessa viaja mucho tocando el piano en diferentes ciudades y hay semanas que sólo la veo dos o tres días.
    
    Me gusta, realmente estoy loca por ella, pero sé que es algo imposible tener una ...
    ... bonita relación con ella, pues enseguida le entra su lado dominante y noto que conmigo sólo disfruta humillándome y castigándome duramente.
    
    Yo lo aguanto principalmente por su madre, pues me sabe dar una de cal y una de arena.
    
    En otra entrega os hablaré más detalladamente de Vanessa, de los castigos y humillaciones que le tengo que soportar.
    
    Realmente me gusta mucho, pero han pasado tres años y su dominio sigue siendo el mismo.
    
    Ahora no me da tantos zapatillazos en la cara, pero me castiga a tener que estar horas enteras de rodillas, escribiéndole frases que ella me dicta.
    
    Por ejemplo: “Solo valgo para lamer el divino culo de mi ama y dueña Vanessa”. Eso me lo hizo copiar 500 veces, la semana pasada, copiárselo de rodillas y sobre granos de arroz. Es un castigo muy molesto y doloroso, pues acabas con un fuerte dolor de rodillas, y también de brazo, pues 500 veces copiar la misma frase se hace monótono y desagradable. Espantoso para el brazo, que no está acostumbrado a esos castigos y deja su huella… 
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