1. Lo hicimos detrás del escenario en un festival de rock


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Vizconde, Fuente: CuentoRelatos

    ... sonrisa.
    
    —Te lo dejo para vos… ¿Cómo te llamás?
    
    —Carla ¿y vos?
    
    —Ale
    
    —¿Venís de lejos?
    
    —Más o menos, de unas 15 cuadras —dijo señalando un punto cardinal
    
    —Yo también pero más para el otro lado —le contesté ya con mi nuevo faso encendido
    
    Yo no paraba de mirarla. No era tan soberbia y antipática como creía. Al cabo de un rato de charla, su amiga, que había quedado unos metros más adelante no se percató de que Carla estaba conmigo. La buscó con la mirada, intercambió dos frases con ella y volvió a alejarse apenas Carla le dio a entender que volviera a su lugar.
    
    El sol había caído. El cielo ahora era bastante oscuro y nos dejó a todos en penumbras. Tomé coraje y busqué los labios de Carla. Mostró cierta timidez ante mi audacia, pero luego me comió la boca. Ante tal gesto mi lengua no demoró en buscar la de ella. Juntas empezaron a jugar y a luchar, humedeciéndonos las bocas mientras los labios se mimaban con ganas.
    
    Ambos de costado nos inclinábamos sobre el otro, sosteniéndonos al piso con una mano y con la otra toqueteándonos. Debo confesar que no tardé en excitarme. Mi pene se endureció tanto como ella me tanteaba la pierna y parte de la cintura, gesto que imitaba a los míos, aunque no tan audazmente.
    
    Su amiga nos miró de reojo y apartó su mirada luego de ver en qué estaba su amiga. Se mordió los labios de la envida y finalmente no tuvo otra alternativa que seguir mirando a la banda de rock y tener que soportar que algún pesado tratara de ...
    ... seducirla.
    
    Carla me seguía comiendo la boca y yo a esa altura, de la calentura que tenía, le manoseé el trasero a riesgo de que me quitara la mano o se ofendiera, pero para mi sorpresa me contestó con un gemido electrizante a mi oído.
    
    La oscuridad reinante jugaba a mi favor. Decidido a darle lo mejor de mí, me levanté de un salto y tomándola de la mano la invité a ir por detrás del escenario, que era un lugar arbolado, con buen espacio y por sobre todas las cosas oscuro y sin gente. Fuimos casi corriendo, torpemente. Nos ocultamos detrás de los baños, protegidos por unos cuantos árboles y la arrinconé contra uno de ellos. Rápidamente me bajé los pantalones al mismo tiempo que ella se arrodilló para recibir a la carne rígida que emergía de mi entrepierna.
    
    Mientras consumía mis últimas pitadas de marihuana, Carla me frotaba la pija con muchas ganas, que erecta en máxima extensión gozaba con la mano de ella y con su lengua que comenzaba a degustarla. Ah, cuánto placer me hacía sentir. La combinación entre la alucinación marihuanesca, tan psicodélica como siempre, y las mamadas que me proporcionaba mi nueva amiga me hacían estallar de placer.
    
    Ahora tragaba hasta más allá de la mitad de mi pene. Su boca me la comía de un buen bocado y con ayuda de su mano la terminaba de introducir hasta adentro para luego retirarla y empezar todo de nuevo. Yo le acariciaba la cabeza, como para a veces guiarla y mis ojos se perdían en cualquier punto de aquella oscuridad mientras recibía ...