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Lo hicimos detrás del escenario en un festival de rock
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Vizconde, Fuente: CuentoRelatos
... placer. Sentí que mi leche quería salir. La detuve. Cuando mis ojos miraron a los suyos me calentó su mirada lasciva y determinada. Le subí la remera para besar sus tentadores pechos. Tenía grandes pezones como a mí me gusta, nunca me interesó que las mujeres tengan grandes pechos sino buenos pezones como los de Carla. Con ambos de pie me entretuve unos segundos besándole los senos una y otra vez. A veces subía para besarla descontroladamente, al tiempo que ella me manoseaba la pija larga y dura pronta a entrar en ella. Pero antes le bajé el pantalón hasta los tobillos. Quise sacárselo todo para estar más cómodos, pero ella no quiso. A lo que no se negó fue a que le chupara la concha, a que lamiera ese tajo divino, sediento de mi saliva y de mis lengüetazos en su clítoris. Los acordes roqueros sonaban con fuerza todavía desde el otro lado del escenario y recibían aplausos de la gente cada vez que terminaban un tema. Yo lo que mejor oía eran los ahogados gemidos de Carla, que reventaba de goce cuando mi boca le devoraba la vulva inundada de fluidos. Nada me da más placer que chupar la concha de las pendejas como ...
... Carla. Entretenido en mi celestial tarea ella me interrumpió con: “Ya está, vení, ponemela Ale, ponemela”. Subí y le enterré mi tronco loco en su profundidad. Cómo exclamó cuando yo estuve adentro. Manoseándole el culo me apoyaba sobre ella para bambolearme una y otra vez penetrándola rápida y profundamente. Volví por un instante en mí. Me di cuenta de que no teníamos que tardar mucho. Me calentaba mucho estar en una cogida de emergencia. Son de las mejores. Los gemidos de Carla me hicieron retornar al goce. La penetré una y otra vez. Ella me mordía y chupaba la oreja de ella. Sus piernas abiertas se ajustaban a las mías al tiempo que las mías, juntas, hacían fuerza para penetrarla con más ganas. “Dale ahora, dale ahora”—me rogó y yo le derramé generosas cantidades de semen dentro suyo en mis últimas entradas a su tajo sagrado. Agotados y sudados tardamos en componernos y vestirnos. Después nos fuimos juntos y buscamos a su amiga que hacía rato nos había perdido el rastro. Finalmente nos despedimos. Le pedí de intercambiar los teléfonos. Es el día de hoy que seguimos en contacto. Ya pasamos por varias otras aventuras.