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Una Vecina Para Mi Amigo
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... preciosos ojos de ese joven vecino. -¿Él sabe todo eso? -No, es una sorpresa, me ofrecí a buscarlo a la salida del metro... cree que iremos a comer algo al McDonald’s, no sabe que lo traeré acá... La mujer se ilusionó, le brillaron los ojos, de pronto se sintió todavía más dispuesta que antes. ¿El amor platónico de un muchachito? Se sentía algo mareada, llena de ideas románticas y sucias por igual. -¿Y así es como yo gano tu silencio? -Él asintió, sonriéndole- Genial... entonces, podría esconderme y, cuando ingrese, yo salgo y... -Eso mismo pensaba... -Le dio un vistazo a la habitación- ...en ese ropero se puede esconder. Él al principio se esconderá, al parecer lo molestaban mucho en el colegio y creerá que le preparo una broma, pero me iré rápidamente y, cuando quiera seguirme, usted lo ataja saliendo de ese lugar. Ella asentía rápidamente, con una sonrisa en su rostro de oreja a oreja. -Entonces, no me demoraré más de veinte minutos, ¿con veinte minutos es suficiente para que se prepare? -Más que suficiente, me falta ponerme un par de cosas y estaré lista... eh, oye... ¿y eso? -Esa es la torta de cumpleaños -A ella los ojos se le iluminaron, enterrando todas esas ideas que pasaron por su cabeza con respecto a esa caja, cada una peor que la otra. -Ay, que rico. -Perfecto... me tengo que ir ahora... ¿dónde dejo la torta? -Déjamela a mí, ya sé lo que haré con ella. -Ah, vecina y, pase lo que pase, necesito que lo lleve de vuelta al ...
... condominio, ¿puede hacer eso por mí? -Ella lo pensó- No es necesario que lleguen juntos, simplemente lo puede dejar a un par de cuadras. -Claro que lo llevaré. El muchacho asintió y se puso de pie, avanzando hacia la puerta. La mujer también se había puesto de pie y se le quedó mirando, con cara de niña buena, por lo que Martín se acercó a ella y le dio un apretado abrazo, agradecido. *** -Eh... los McDonald’s están para el otro lado... -No iremos a un McDonald, Agustín -Estaba concentrado manejando, había tráfico. -¿Qué? No llevé colación a la universidad, estoy muerto de hambre. -Comerás algo mejor. -¿Una parrillada? -Algo así. -¿Estamos saliendo de Santiago? -Casi... ¿viene algo? -Agustín observó por el espejo retrovisor lateral y negó- Gracias. Martín Serra tomó la salida de la autopista para comenzar a conducir por la caletera, hasta llegar a ese pequeño sendero de tierra que conducía a ese motel. Agustín frunció el ceño al leer ese cartel y comenzó a sospechar de su amigo cuando se estacionó a las afueras de esa casona. Este apuntó hacia la entrada principal, entregándole una pequeña llave. -Habitación número diez. -¿Cómo? -Eso, habitación número diez... y te irán a dejar a tu casa. Está todo pagado. -¿Una puta? -Martín meneó su cabeza. -No se te ocurra decirle puta, no tienes idea lo que me costó conseguirla. -¿Exclusiva? -Su amigo asintió. -Muy exclusiva, quizás, será la única vez en tu vida que tengas esa ...