1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... infantil. Comenzó a rozar ese grueso dildo negro por esa vagina. Lo hizo suavemente, pero pronto los gemidos de la muchachita que no dejaba de chupar teta se hicieron más intensos.
    
    -¡Oooohhhh!
    
    -¿Te gusta así, ratita? -Ella asintió rápidamente, con sus ojos cerrados, soltando suspiros.
    
    Le metió una buena cantidad de dildo negro en su interior y Romina notó que se había mojado rápidamente. Recuperó en algo la compostura, la necesitaba, porque quería seguir chupando esas tetas, sus favoritas, y esa mujer de coleta negra introdujo todavía más ese dildo... para luego comenzar a sacar y a meterlo, chistando al sentir ella misma placer por la chupada de tetas que le estaban dando.
    
    -¿Así, ratita? ¿así? -Ella no dejaba de asentir- Ok, a la pared, ratita.
    
    Yessenia soltó un profundo suspiro, lamentando tener que sacarse esas grandes tetas de la boca. Se arrimó a la pared y escuchó como Romina se ponía ese arnés, lo sujetaba y se acercó a ella... lo sintió en su ano, pero antes sintió esas manos que se aferraban a su delgaducho cuerpo e incluso su delgaducho cuerpo se estremeció al ...
    ... sentir la boca de esa mujer en su orejita, dándole una ligera mascada.
    
    -¡OOOOHHHH!
    
    Con cuidado se la había metido hasta el fondo de su culo, su cuerpo se tensó y comenzó a temblar de pies a cabeza. Romina le besó la oreja, sonriente, sacó un poco el dildo de ese culito y volvió a introducírselo hasta el fondo. Yessenia, la ratita geek, volvió a soltar un sonoro alarido...
    
    “Listo” se dijo Romina.
    
    ***
    
    Romina Reyes se quedó en esas escaleras un rato, recuperando su respiración. Escuchó a lo lejos algunos gemidos de esas vecinas de Yessenia y se apoyó en la pared. Notó que tenía un par de botones abiertos todavía y se los abotonó con rapidez. Luego tomó ese pendrive y lo observó unos instantes, lo guardó y desde su pequeña cartera sacó su iPhone; buscó en sus contactos hasta encontrar el número que necesitada: el de la dueña del condominio.
    
    “Tenemos que hablar, Valentina... tenemos harto que hablar” se dijo la mujer.
    
    CONTINUARÁ...
    
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