1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... de lefa. Sus ojos vidriosos y su respiración agitada, mientras estaba de rodillas en esa sala principal eran ternura para el viejo Clemente, quien le dio unas palmaditas paternales en su cabeza.
    
    -¿Te gustó chuparme el pico? -Se quedaron en silencio- ¡Responde!
    
    Ella cerró los ojos con fuerza, tragando de a poco esa corrida, mientras comenzó a asentir. Estaba tan caliente.
    
    -Qué bueno, pero solo estamos empezando, mira... -Había visto esa pequeña cajita al ingresar a la casa, en esa mesilla junto a ese roñoso sillón. Le dio mala espina desde el principio, pero de tanto chupar se le había olvidado- ...es un regalito, para terminar de coronar la tarde.
    
    “¡Ay, no!” se dijo Natalia, estremeciéndose.
    
    Frente a sus hermosos ojos grises estaba suspendido un grueso plug anal de cola de zorro... o zorra, mejor dicho.
    
    -Esto es lo que te voy a meter por la colita, mi niña, ¿te gusta?
    
    No alcanzó a responder, justo en ese momento alguien golpeó con fuerza la puerta. Quien haya sido, tenía bastante apuro por obtener una respuesta. El viejo Clemente se puso de pie, con dificultad por lo tremendamente gordo que era, se arregló su short y avanzó hacia la entrada principal de la casa...
    
    -¿Quién mierda molesta?
    
    Natalia, de rodillas aún, todavía horrorizada por ese juguetito, se puso rápidamente de pie y comenzó a arreglarse su uniforme de enfermera. Afortunadamente, no parecía manchado, todo lo que soltó cayó en el piso y el resto... bueno, el resto se lo tragó. Su ...
    ... respiración estaba agitada, pero logró ordenarse un poco su cabello rojo con puntas rubias. Con el maquillaje no había mucho qué hacer, pero se iría al trote hacia su casa. Tenía exactamente una hora y media antes de que llegara su marido.
    
    “Tendré que bañarme y hacer la cena en tiempo récord” se dijo.
    
    De pronto, algo llamó su atención, no escuchó nada. Al alzar la vista, se estremeció al ver a ese viejo con rostro incrédulo bajo el arco que daba a esa sala principal.
    
    -No había nadie -Bufó y luego le puso atención- ¿Dónde vas?
    
    -Son pasadas las seis, don Clemente... hora de irse.
    
    -¡Estamos recién empezando! -Tosió, debiendo golpearse el pecho.
    
    -No, tenemos un acuerdo. De tres a seis... y usted lo sabe -Carraspeó- Quizás, si no me hubiese mandado a limpiar la cocina o los baños ahora tendría más tiempo. Permiso.
    
    Avanzó hacia él, tomó su bonito bolsito y se encaminó hacia la puerta principal. Escuchó algunos llamados de ese viejo, le decía un par de cosas, pero los oídos de la mujer zumbaban e ilusionada ya veía esa puerta, que abrió y que cruzó rápidamente. A paso rápido avanzó por ese jardín hasta llegar a la salida de ese antejardín, sintiendo una fría brisa de invierno en su rostro que agradeció infinitamente. Tragó saliva y miró a los alrededores.
    
    -Ay... -Susurró.
    
    Había mirado hacia la casa principal de color rojo toscano y, desde el segundo piso, la mirada de ese guapo muchacho se encontró con la suya. Él asintió y cerró las cortinas. Natalia volvió a ...
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