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Una Vecina Para Mi Amigo
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... bonito escote. Tocó un par de veces y el sonido de unos gemidos a lo lejos la perturbaron un poco... hasta que esa puerta se abrió. -Hola, ratita. Yessenia era una muchacha flacucha, bajita, pero tenía un rostro bastante lindo donde esos ojos grandes llamaban rápidamente la atención, a pesar de esas notorias ojeras que se veían especialmente oscuras por lo blanca que era su piel. Pero la muchachita no se sacaba demasiado provecho, y es que tampoco le interesaba demasiado. Utilizaba unos jeans raídos, una polera holgada de una banda de punk inglés, un gorro de lana que no cubría del todo su cabello de color azul, unos guantes con dedos cortados y unos lentes de marco grueso de color negro. “Que desastre” se dijo Romina, avanzando por ese alargado pasillo. El departamento era bastante pequeño y lo era todavía más por todos esos libros ordenados en pilas por todo el pasillo. Lo que debía ser una sala principal, con sillones y esas cosas, estaba repleto de computadoras. Eran unas cinco pantallas, todas funcionando y parecía que estaba acompañada, pero no, todas esas las estaba ocupando Yessenia. La dueña del lugar agarró una de las barras de proteína que tenía sobre una mesita y le dio una mascada, mientras se sentaba de piernas cruzadas sobre un sillón frente a una de las pantallas. Comenzó a teclear rápidamente. -Cada vez que vengo escucho más ruido por acá. -Ah, sí... el edificio se ha llenado de maracas caribeñas. -¿Caribeñas? -Si... ¿hace cuánto que ...
... no vienes? -Más de un año, ¿para qué voy a venir? Tu siempre eres la que va a la oficina -Yessenia asintió, dándole poca importancia. -Caribeñas... colombianas, pero en su mayoría son venezolanas. Son amables conmigo, pero cada vez son más y, como siempre utilizo audífonos, poco me importan. Que chillen lo que quieran mientras se las meten. -¿Y nadie dice nada? -Yessenia se encogió de hombros, cuando sonó una notificación en su destartalado teléfono. Era un recordatorio. -No creo que haya problemas con que tengan sexo con alguien dentro de sus casas -Tomó un frasco con capsulas de vitamina D y se llevó una a la boca. -Pero son putas -Yessenia tomó una de las botellas con agua que tenía cerca y le dio un largo sorbo, ayudándole a tragar esa capsula. -Pero no tienes pruebas de que lo sean... por eso se les conoce como cariñosas -Soltó una risita, dándole una nueva y última mascada a esa barra de proteína. Romina carraspeó, retirándose de esa discusión. -¿Tienes lo que te pedí, ratita? -Ella la miró con incredulidad, pero rápidamente su rostro se iluminó. -¿El condominio? -Claro. Yessenia se puso rápidamente de pie y fue hacia otra de las computadores. Romina la siguió, evitando pisar alguno de los muchos cables que estaban por todo el suelo y se inclinó junto a la muchacha, quien no pudo evitar mirar de reojo ese bonito escote que eran la puerta de entrada a esas grandes y sabrosas tetas. -¿Lograste algo? -Yessenia soltó un bufido. -Obvio ...