1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... Afortunadamente, su esposo seguía bien erecto.
    
    -Así que con una española... ¿te calientan? ¿te hablo como española? Joooodeeer tío, los cojones, que va... ¡olé!
    
    -Mi a-amor... yo... no te escuché...
    
    -No pasa nada -Se desabrochó el cinturón de la gabardina, se la abrió y la dejó caer- ¿Te gusta?
    
    Él no respondió, solo tragó saliva.
    
    -No te muevas, no puedes moverte...
    
    Natalia se subió a la cama, se puso de pie y colocó sus manos en la cintura, mirando desde la altura a su marido que no podía sacar esa expresión de terror. Comenzó a acuclillarse, corrió ese calzón hacía un lado y tomó ese humilde pene -claro, comparado con el de Agustín era muy humilde- y comenzó a introducírselo en un vagina. Ella, sin dejar de sonreír, comenzó a soltar un suspiro mientras que él hacía lo propio con un chillido ahogado.
    
    -Mi amor... no...
    
    -No seas marica, sé un hombre... tu esposa te necesita... ¡Ooouuu!
    
    Alfredo soltó un suspiro al penetrar por completo a su esposa y soltando un gritito debió sujetarse del respaldo de la cama al ver como Natalia comenzaba a saltar sobre él. Ella liberó sus gordas tetas, notando que alrededor de esos bonitos pezones rosáceos esas ubres estaban algo coloradas... pero no pudo concentrarse demasiado en eso. Sus ojos se entrecerraron, comenzando a disfrutando en algo, lo que el dolor de su accidente le permitía, esa follada. Ella no lo estaba acusando, pero al día siguiente su cuerpo estaría tremendamente adolorido. Ya estaba adolorido, pero ...
    ... saltar tanto sobre el pene de su marido haría que le doliera el doble a la mañana siguiente.
    
    -Te voy a hacer mierda toda la noche... ¿escuchaste?
    
    Él asintió, comprendiendo que era inútil negarse. Estaba inmovilizado. Así comenzaban tres semanas de intensas folladas que su mujer le daría todas las noches antes de dormir... con ella siempre dominándolo, subiéndose encima de él y haciendo botar su cuerpo por unos cuatro, seis o incluso doce minutos, lo que duraba, hasta que le soltaba toda la leche en su interior. Intentaba razonar con ella, pero cuando ella decidía que era la hora de irse a dormir, ingresaba a la habitación siendo otra mujer. Siendo una dominatrix, dándole como se le da al bombo en el estadio. Sin piedad.
    
    ***
    
    ROMINA REYES estacionó su Ford Bronco en el nivel dos de ese estacionamiento ubicado en el corazón mismo del centro de Santiago. Llegó a plaza de armas y siguió caminando en dirección al cerro Santa Lucía, afirmando bien la pequeña cartera que colgaba de su hombro hasta llegar a la calle que estaba buscando, le dio un rápido vistazo al Teatro Municipal e ingresó a esa pequeña galería. Encontró la escalera que buscaba y comenzó a subir.
    
    Llegó al piso seis, un lugar de espaciosos pasillos, de baldosas antiguas y algo lúgubre. Avanzó hacia el final y, antes de tocar la puerta del último departamento, la mujer suspiró y comenzó a desabotonarse los botones de esa blusa celeste, solo los dos primeros, para luego abrírsela un poco para enseñar el ...
«12...293031...34»