-
Angela en fuga 2
Fecha: 29/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... —Dame tres días —dijo—. Si no vuelvo, sabrás que encontré algo que vale la pena. …Benjamín cubierto de sudor le respondió sin apartarse: —James no sabe. Ni debe saber. No todavía. El aire en la casa se volvió más denso, como si las paredes mismas se hubieran encogido un poco. Ángela sintió que el suelo crujía bajo sus pies con una intensidad distinta, como si la madera recordara algo que ella aún no sabía. —¿Por qué no? —preguntó, con la voz seca. Benjamín se pasó una mano por la verga. Estaba visiblemente excitado, por ella. Por lo que venía después. —Porque James está involucrado —dijo al fin, sin mirar directamente—. No sé hasta qué punto, pero la noche en que Laura desapareció… él estaba en la ciudad. En el mismo evento que ella. Hay fotos. Y una llamada registrada desde su número. Ángela retrocedió un paso, el sobre aún en su mano, los bordes ya marcados por sus dedos. El silencio volvió a tragarse todo sonido, excepto uno: el crujir leve de una ventana mal cerrada que se mecía con el viento. Le pareció escuchar su propio nombre susurrado entre las rendijas. —¿Y qué esperas que haga con esto? —dijo en voz baja, como si el mismo James pudiera oírla desde algún rincón invisible de esa casa que ahora parecía aún más antigua, más hueca. Benjamín se acercó un poco, lo justo para que ella viera la verdad en sus ojos: no había plan. Solo urgencia. Solo miedo bien contenido. —Espero que investigues. Que observes. Que no te fíes de nadie. Ni de mí, si es necesario. Pero tú ...
... tienes algo que él no sospecha. Tú puedes entrar sin levantar alarmas. Puedes mirar sin que te vean. —¿Y si él no tiene nada que ver? —Entonces lo sabremos. Pero si sí… —hizo una pausa— entonces habrás sido tú la que lo descubrió. Ángela no respondió. Caminó hacia la ventana y la cerró de golpe, el pestillo oxidado se encajó con un sonido seco. Afuera, el cielo se había tornado gris, casi metálico. Una lluvia se insinuaba. Ángela recogió sus cosas en silencio. Cada movimiento en la casa parecía amplificar la tensión que había dejado en el aire. Benjamín, la observaba sin dejar de tocarse, observaba la habitación con una mezcla de concentración y cansancio, pero, al verla ponerse de pie, guardó su verga y la miró fijamente. Cerca del lugar donde se encontraban vivían varias personas conocidas por Benjamín. Gente amable, de trato fácil, en un barrio tranquilo, con calles arboladas y casas bien cuidadas. Era una zona agradable para vivir, alejada del ruido del centro. Sin embargo, fue claro al señalar que Ángela debía dirigirse más allá de ese entorno familiar. —Debes ir hacia la zona sur —le indicó, mientras se acomodaba en el sofá—. Justo al borde con la ciudad. Allí hay un pequeño sector comercial. Quiero que vayas a una cerrajería, la reconocerás cuando estes allí. Pregunta por Ibrahim. Ángela frunció el ceño, sin entender del todo. —¿Un cerrajero? —No es cualquier cerrajero —aclaró Benjamín—. Ibrahim conoce todas las casas de esa zona. Y más importante aún, sabe con exactitud a ...