1. El chico, mi marido y yo


    Fecha: 30/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos

    ... que pese a lo humillante de la situación se le notaba disfrutando, y el chico también, una vez más me estaba dando cuenta de lo absurdo de los prejuicios hetero u homo, ¿Qué más daba? Lo importante era que los tres lo estábamos pasando muy bien.
    
    De esta manera estuvimos un buen rato hasta que el chico no pudo más al sentir que se venía me preguntó donde quería yo que se corriera, a lo que yo le respondí:
    
    -En el culo de mi cornudo, por supuesto, cariño.
    
    El chico haciendo lo que yo le decía continuó enculando a mi marido hasta que no pudo más y tras un gemido muy intenso se corrió dentro del culo de mi marido.
    
    En ese momento yo ordené a mi marido salirse, era necesario hacerle una buena limpieza en la polla del chico, así que ordené a mi cornudo que le acompañara al baño y que allí, como correspondía a su condición de sumiso se encargara de la limpieza de su cuerpo, muy especialmente de su polla, ya que tenía que seguir metiéndomela, por mis agujeros. De esta manera los dos salieron del salón rumbo al cuarto de baño.
    
    Me quedé sola en el salón, y en ese momento me di cuenta de que el culo de mi marido había soltado parte de la leche del chico por el suelo, cuando los dos volvieron, acerqué mi cara a la polla del chico, olía a perfumada, parecía ...
    ... que mi marido había hecho un buen trabajo, así que decidí premiarle con una nueva humillación y dándole una bofetada le dije:
    
    -Cornudo mira como has puesto el suelo con la leche que se ha salido de tu culo. Límpialo ahora mismo con tu lengua.
    
    Mi marido muy obediente se puso a cuatro patas, sacó su lengua y con ella limpio las gotas de semen que se habían derramado por el suelo y el sofá cuando lo hubo hecho le dije:
    
    -Muy bien cornudo como premio vas a oír como este dios griego me folla salvajemente.
    
    Le pedí que, a cuatro patas, dada su condición de perro me acompañara hasta nuestro dormitorio, y allí le hice permanecer así, luego a continuación me fui a la cocina, donde guardaba un trozo de cuerda para tender la ropa, le ordené a mi marido ponerse de rodillas y le até las manos a su espalda, y luego le dije:
    
    -Disfruta de lo que vas a oír
    
    Y a continuación me encaminé al salón donde el chico me esperaba, su polla se había recuperado, le pedí que se pusiera de pie y se la volvía a oler, no cabía duda de que estaba muy limpia, lo suficiente para inspirarme confianza, así que introduje esa polla en mi boca y comencé a mamársela, fue el principio de una tarde increíble, donde, ignorando la presencia de mi marido, el chico y yo disfrutamos a tope. 
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